14 libros para regalar ahora o cuando quieras

No hay mucha explicación ni mucha justificación. Recomiendo estos 14 libros porque los leí o releí en este año, porque me gustaron y porque pienso que pueden ser lindos libros para regalar a chicos y chicas de variadas edades.  Que los disfruten, pues.

Los 14 para regalar

Los 14 para regalar

Contigo de la mano, de Magdalena Helguera, editorial SM, Colección El barco de vapor (novela).

Navegar la noche, de Florencia Gattari, Editorial Edelvives, Serie Verde (novela).

Terror en el campamento, de Sebastián Pedrozo, Editorial Alfaguara (cuentos).

Encuentro con Flo, de Laura Escudero, Editorial SM, Colección El barco de vapor (novela).

Monstruos por el borde del mundo, de Eduardo Abel Gimenez, Editorial Edelvives, Colección Alandar (novela).

El bosque, de Federico Ivanier, Editorial Alfaguara (novela).

La noche del polizón, Editorial Norma, Colección Zona Libre (novela).

El hombre de los pies-murciélago, de Sandra Siemens, Editorial Norma, Colección Zona Libre (novela).

Un cor màgic, de Stel.la y Laura Di Francesco, Editorial SD, Colección El Dodo Bobo (álbum).

Un globo de Cantoya, de Laura Santullo, Criatura Editora (cuento ilustrado).

Helena y Lilla, de Virginia Piñón, Editorial Del Naranjo (cuento ilustrado).

La Torre Blanca, de Pablo Auladell, Ediciones de Ponent, Colección Crepúsculo (novela gráfica).

Lo que escuchó un pajarito, de Iris Rivera y Claudia Degliuomini, Editorial Edelvives (álbum).

Quién soy / Quien soy, de Paula Bombara, Irene Singer, Iris Rivera, María Wernicke, María Teresa Andruetto, Istvansch, Mario Méndez, Pablo Bernasconi, Editorial Calibroscopio (cuentos ilustrados).

Y seguro que a vos se te ocurrirán muchos más, como a mí, ahora que estoy cerrando la nota…

Buen año de buenas lecturas para todos, y felices fiestas.

Ayer me escribió Paula Bombara, y bueno, eso, “Nada”: una carta

Cada vez creo más en que un libro culmina recién cuando lo lee un lector. Las lecturas son múltiples y entonces los libros tienen distintos fines, múltiples destinos. Cada lector hace su lectura, y la hace desde su propia experiencia. Y sin embargo, a veces, muy de vez en cuando, me sucede que cuando termino de leer un libro siento que no lo puedo completar, que no lo puedo cerrar, que no lo culmino si no hablo de él con alguien; si no intercambio pareceres, si no lo discuto, si no comparto la lectura. Me sucede eso con aquellos libros que me impactan de manera tal que no puedo terminar de procesarlos en solitario.

Eso fue lo que me sucedió con la novela Nada“, de Janne Teller. Terminé de leerla y sentí que no podía quedarme solo con mi lectura.

"Nada" (título original en danés: Intet), de Janne Teller, Editorial  Seix Barral.

“Nada” (título original en danés: “Intet”), de Janne Teller, Editorial Seix Barral.

Entonces le escribí a algunos amigos y amigas, y los incité a que la leyeran. Los intimidé, casi. Les preguntaba si pensaban que era una buena novela para jóvenes (en algunos lugares fue censurada); les preguntaba si acaso a ellos los entusiasmaría tanto como a mí. Por suerte todavía me quedan amigos y amigas que me dan bola con estas cosas, que me siguen en mis entusiasmos y dilemas de lector, que me acompañan. Uno de esos amigos es Marcos Taracido, con quien hablamos por ahí de la novela. Otra de esas amigas es Paula Bombara. Y he aquí lo que ella me escribe a propósito de su lectura de “Nada“. No agrego nada más a sus palabras. Lean su carta. Después lean la novela. Y después la seguimos.

Querido amigo,

Sé que esto irá a tu blog y será leído por gente que no me conoce pero elijo este formato de carta porque, luego de cavilar varios días sobre el modo de abordar un comentario a esta novela, finalmente creo haberlo encontrado.

Como habrás adivinado, terminé de leer “Nada“, de Janne Teller y a la pregunta de rigor debo contestar que sí, que creo que los jóvenes deben leerla.

Por otro lado, a la otra pregunta de rigor, no sé si el verbo “gustar” se ajusta a lo que sentí. No sé si me gustó la historia en sí misma pero me hizo pensar en tantas cosas que te agradezco el haberme dicho tan enfáticamente que tenía que leerla.

Ya en tu diálogo con Marcos Taracido dicen mucho sobre el nihilismo y la progresión dramática del texto. (¡Aprendí con ustedes ahí!) Yo fui por otro camino y antes que nada pensé en por qué a vos te resonó el clima de mi “Solo tres segundos” en esta novela. Me parece que el punto de aproximación es por oposición: ¿dónde está la amistad como significado de la vida en “Nada“? Hay amigos entrañables en esta novela, hay amistad, pero no se cuestionan encarar a Pierre por ese lado. Es el quehacer productivo de la vida lo que no importa para Pierre. Pero a mí se me hace evidente que él quiere llamar la atención y generar una reacción porque hay algo que está gritando desde su árbol y es que está solo. La amistad importa. Importa tanto cuando se tiene y se pierde, como cuando se tiene y se la cuida, como cuando no se tienen amigos y se detesta al mundo por eso.

Nadie se acerca a Pierre salvo para decirle que baje del árbol al que se trepó. Nadie se sube a ver el mundo desde ese ciruelo y ya. ¿Por qué Janne Teller, cuando oyó la voz de Pierre en su interior reclamando que nada importa, eligió irse hacia la nada productiva en lugar de hacia la nada emocional? ¿Será que sí pensó en eso, pero luego los personajes la llevaron por otro rumbo? ¿Cómo piensan, viven, sienten, los jóvenes en Dinamarca? ¿Cómo los afecta el sol, el frío, la noche? ¿Se abrazan, se besan, se tocan? Yo sé apenas algo de los jóvenes de Argentina, donde, la amistad, la calidez y la proximidad corporal con que se tratan chicos y chicas está lejos de ser “nada”.

Al comenzar a leer esas frases desesperantes del comienzo (“Nada importa. Hace mucho que lo sé. Así que no merece la pena hacer nada. Eso acabo de descubrirlo“) que dice Pierre, se me planteó el abismo de lidiar con un personaje que, confieso, me resultó irresistible. ¿Cómo es que ninguna chica está enamorada de él al punto de subirse a una rama? ¿Cómo es que no se suben todos al árbol y desesperan desde ahí al mundo de los adultos? Con el correr de la novela comencé a creer que, en realidad, Pierre no existe. Pierre es la voz colectiva de un grupo desencantado de la vida. Pierre les muestra un camino de rebelión posible que todos intentan ignorar pero no pueden.

Pero no es Pierre el personaje que me fascinó en esta novela sino Sofie. Ella es quien aporta el escenario y la idea primaria de lo que harán: juntar objetos que signifiquen. Y ante la cuestión sobre cuáles son las cosas que sí importan dice “Finjamos, sólo“. Yo aquí creo, querido Germán, que ese “finjamos” tiene mucho de lo no-dicho. Y en “Nada” creo que lo que más significado tiene es lo que no se dice. ¿Cuántas veces “fingimos”, jóvenes y adultos, que lo que sucede en nuestra vida social/personal/profesional no nos importa y luego nos descargamos la angustia en la ducha por lo que otros verían como una nimiedad, un “no fue nada”?  La escalada dramática comienza con ese “Finjamos, sólo“.

Deteniéndome en eso que los jóvenes construyeron, “el montón de significado”, para demostrar a Pierre que hay “cosas” que sí valen la pena, hice una secuencia que quizás traiciona el misterio a aquellos que no leyeron la novela pero que se me hace necesaria a partir de este punto. Si no te parece, quitala sin pruritos, confío en tu criterio:

-los libros de Dungeons Dragon de Dennis

-la caña de pescar de Sebastián

-el balón negro de fútbol de Richard

-los pendientes de cacatúa africanas de Laura

-las sandalias verdes de plataforma de Agnes

-el hámster de Gerda

-el telescopio de Maiken

-la bandera -Dannebrog- de Frederik

-el diario de lady Guillermo

-el certificado de adopción de Anna-Li

-las muletas nuevas de Ingrid

-la serpiente en formol de Henrik

-los guantes de boxeo de Ole

-los restos del hermanito muerto de Elise

-el pelo de Rikke-Ursula

-la alfombra de rezos de Hussain (y la paliza que le da su padre por perderla)

-la bicicleta amarilla del gran Hans

-la “inocencia” de Sofie

-el Jesús en la cruz -que tiene que robar de la iglesia- el piadoso Kai

-la cabeza de la perra Cenicienta decapitada por la guapa Rosa

-el dedo índice de Jan-Johan

Y fijate que es Sofie la única que pierde algo intangible y que recibe dentro de sí la violencia de todos (la del gran Hans al ser penetrada, pero la de los demás en la voz de una de sus amigas cuando dice “Seguro que quiere hacerlo otra vez“). La misma Sofie que provee el lugar secreto de las reuniones, la que más insiste en que el montón de objetos significa, la que no soporta ver lo logrado transformado en mercancía, la que enloquece. Este personaje es el corazón de mi visión de esta novela, es potente en su entrega, en su pérdida, en su violencia, en su locura. Sofie es, para mí, la contracara de Pierre. Ese torrente que encarna Sofie es la vida y desde este punto de vista, el final de la novela se hizo previsible para mí. Me encanta imaginar que Sofie está secretamente enamorada de Pierre y de ahí el ímpetu en intentar demostrarle que sí hay algo que tiene sentido. Algo intangible que podemos poseer aunque nuestras pertenencias sean un gran cero repleto de deseos o nuestro futuro sea de una incertidumbre oscura.

Intet (Nada): Tapa original de la novela editada en Dinamarca

Tapa original de la novela editada en Dinamarca

Si la voz de Pierre hubiera sonado dentro de mí, yo jamás podría haber escrito la novela “Nada“. No se me hubiera ocurrido ir por la vía de lo material. No podría haber dejado solo a Pierre gritando desde su ciruelo. Por suerte Janne Teller sí pudo. Gracias a ella lo no-dicho viene encontrando canales para expresarse. Para mí eso es lo sustancial en este texto: lo que no está allí y por eso mismo nos genera angustia y vacío interior.

Querido Germán, esto no es más que un montón de palabras alrededor de otro montón de palabras. Sin embargo, el que te hayas tomado el tiempo para decirme una, dos, tres veces que leyera esta novela, el tiempo que yo dediqué a leerla y a pensar en ella, el breve intercambio donde me pediste que escribiera lo que pensaba y esto mismo que acabo de escribir para vos y para tu blog, son los actos que le dan un significado especial a esta lectura. Sin embargo, si me agradecieras por lo hecho, te respondería, “de nada” (y, volviendo a Teller, al responderte de ese modo, estaría “fingiendo, sólo”, para minimizar lo emocional que ambos hemos puesto en juego en este intercambio, para que eso se convierta en materia intangible de la que no se habla, ¿no crees?).

Abrazo y gracias a vos por acercarme a esta novela. Ya sé, también dirás “de nada”.

Pau

Cerramos los «RGR» con Magdalena Helguera

Para cerrar por este año con los «RGR» (Recomendados de Garabatos y Ringorrangos), una lista de libros sugeridos por Magdalena Helguera, que se tomó su tiempo y me mandó una carta extensa justificando su selección. La copio tal como me llegó:

¿Cómo puede alguien que vive de la lectura tanto como del aire o el agua, la comida o la charla elegir solo cuatro o cinco libros dignos de recomendación? Esta pregunta tan poco original –se la han hecho, palabra más, palabra menos, casi todos y todas quienes han respondido hasta ahora la convocatoria de Germán– requiere algún criterio “acotador” y ordenador en medio de tanta abundancia y empacho lector: por género, por país, por edad de los destinatarios… (También se puede recurrir a hacer un poco de “trampa” y elegir cuatro o cinco de cada cosa… Tentador, sin duda, pero no).

En fin, en algunos casos –como el de una servidora–  hay un criterio que se impone por sí mismo, quiéralo o no el o la recomendante: el de lo que permite o no recordar una memoria algo floja. Y ojo, que el resultado de esa “poda” no necesariamente coincide con el de la calidad de la obra o el disfrute que ha producido: lamentablemente, me pasa que a veces me acuerdo perfectamente de un libro que encontré horrible, o mediocre, y no puedo recordar de qué se trataba otro que sé que me volvió loca de gusto…

Corresponde, entonces, seleccionar otro criterio que “achique” un poco más, y aquí va: voy a recomendar cinco libros pertenecientes a los géneros sugeridos por Germán, que sean poco conocidos o recordados en mi país. (Y, de yapa, agrego un par de libros de teoría sobre la lectura y/o literatura de los que no pueden faltar en la cartera de la dama o el bolsillo del caballero).

Aquí voy:

 salto cancan (escribo el título con minúscula y sin tilde, tal cual aparece en la tapa y portada del libro), novela de María Inés Silva Vila, publicada en Montevideo por la editorial Alfa en 1969.

Luego de leerlo hace varios años, prestado por alguna biblioteca, conseguí comprármelo (en Mercadolibre), lo estoy releyendo y vuelve a gustarme mucho. Silva Vila  (Salto 1926-Montevideo 1991) fue una de las integrantes de perfil más bajo de la “Generación del 45” uruguaya, de la que escribió un conjunto de crónicas con mucho humor. También publicó otra novela, unos cuantos cuentos para adultos, y un cuento para niños, El país de las cosas perdidas, que no figura en su bibliografía “oficial”.

«Misterio en el museo», de Mónica Dendi

 Misterio en el museo, de Mónica Dendi, publicada en Montevideo en 1992 por la editorial AMAUTA, en cuyo concurso del mismo año obtuviera el Primer Premio (compartido con Malí Guzmán y su obra ¿Cómo se llama este libro?). Al año siguiente, recibiría también el Primer Premio del MEC en la categoría Literatura Infantil édita.

Esta obra retoma la larga tradición de novelas de misterio protagonizadas por grupos de preadolescentes (con visita al cementerio incluida) pero, por primera vez, ubica la historia en un escenario típicamente uruguayo (y Montevideano: el barrio Buceo, con su Museo Zoológico, su playa y su cementerio) y, al decir de Luis Neira en su prólogo “contiene claros elementos de identidad”.

Obra y autora, por lo tanto, son pioneras en un género que comenzaría a hacer “furor” pocos años después en la LIJ uruguaya. Pese a esto, y a los reconocimientos recibidos, la novela no ha vuelto a ser editada, ni la he visto jamás mencionada en las reseñas de obras o entrevistas a autores/as que retomaron posteriormente este camino y suelen recibir el crédito de haberlo inaugurado.

Maluco: la novela de los descubridores (1989), de Napoleón Baccino Ponce de León

«Maluco: la novela de los descubridores» de Napoleón Baccino Ponce de León

 Este sí es conocido y recordado, pero no tanto como merece: Maluco: la novela de los descubridores (1989), de Napoleón Baccino Ponce de León (Montevideo, 1947).

(¡Sí! ¡Esta vez estuve breve! ¡Vamos que se puede!)

Mientras el lobo de Ángeles Durini

«Mientras el lobo», de Ángeles Durini

 De la uruguayo-argentina o argentino-uruguaya, la gran Ángeles Durini: Mientras el lobo (Córdoba, Comunicarte, 2005). Libro cargado de música y poesía, que dialoga con el juego y el canto infantil. No he tenido el gusto de compartirlo con niños, pero entre estudiantes de Magisterio tiene el extraño poder de despertar desconfianza, o incluso disgusto (por lo “raro”), en una primera mirada superficial, y embelesamiento y sorpresa al escucharlo leer en voz alta. 

– En el quinto lugar nos alejamos (geográficamente) del Río de la Plata, y viajamos en libro hasta Colombia, donde Irene Vasco escribió y publicó hace ya más de una década esta excelente novela juvenil que sigue plenamente vigente: Paso a paso (Bogotá, Panamericana, 1997), aborda un tema terriblemente difícil: el secuestro de un hombre, visto desde los ojos de su hija adolescente.

Y ahora, “la yapa” (en sobrio estilo Bibliografía, con un solo comentario que los abarca: ¡Quiero tenerlos en la Biblioteca del Instituto de Formación Docente!):

COLOMER, Teresa (2005), Andar entre libros: La lectura literaria en la escuela, México, Fondo de Cultura Económica. Colección “Espacios para la lectura”.

LLUCH, Gemma (2004), Cómo analizamos relatos infantiles y juveniles, Bogotá, Norma. Colección “Catalejo”.

MACHADO, Ana María,  MONTES, Graciela (2003), Literatura infantil: creación, censura y resistencia, Buenos Aires, Sudamericana. Colección “La Llave”.

Magdalena Helguera nació en Montevideo (Uruguay). Actualmente vive en Ciudad de la Costa. Es maestra, Licenciada en Letras y Profesora de Lengua en el Instituto de Formación Docente de la Costa. Está cursando las Maestrías en “Lenguaje, cultura y sociedad” y “Literatura Latinoamericana” en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Tiene publicados treinta libros para niños o adolescentes –en su mayoría de narrativa–, numerosos textos de este u otros géneros en obras colectivas, publicaciones periódicas, libros escolares y dos obras de teatro. Sus obras han sido publicadas en su país, y también en Argentina, Chile, Cuba, Ecuador, México y Paraguay.
Desde 2000 a 2004 trabajó en un proyecto de investigación sobre narrativa uruguaya para niños y jóvenes que culminó con la publicación del libro A salto de sapo: Narrativa uruguaya para niños y jóvenes, obra que obtuvo el Premio de Ensayo Literario en la edición 2006 del Concurso Anual de Literatura del Ministerio de Educación y Cultura del Uruguay.
Gran parte de sus obras de ficción también han sido destacadas en concursos nacionales e internacionales. Entre otras distinciones recibió ocho Primeros Premios, dos Segundos Premios y varias Menciones en el ya mencionado Concurso del M.E.C. lo cual debe ser un récord nacional.
En el ámbito internacional obtuvo el Primer Premio “Los niños de Mercosur” de la Editorial Comunicarte de Córdoba (Argentina) 2005, una Mención del Fondo de Cultura Económica de México en el Concurso  “A la orilla del viento” 1999 y otra en el Concurso “Los jóvenes del Mercosur” (Argentina) 2009. En 2006 fue postulada por IBBY Uruguay para el Premio Internacional en Memoria de Astrid Lindgren 2007 (Suecia). Los títulos de sus libros están ordenados en la página de Facebook que coordina con su nombre.

Susana Olaondo recomienda para GyR

Susana Olaondo, para confeccionar su lista de recomendaciones, además de libros, optó por señalar la obra en general de algunos creadores. Nos acerca con ello a distintos artistas, y a distintos géneros.

Esta es su lista de los «RGR»:

Daniele Finzi Pasca. Teatro de la caricia, de Facundo Ponce de León.
Entrevistas a Daniele Finzi Pasca, creador del Teatro Sunil (su obra más representada en Montevideo fue Ícaro). «Para aprender a volar el viento te ayuda. Después es una cosa de intuición. La intuición es más grande que los sueños, más importante… Uno tiene que aprender a abrir los brazos y agarrarse a las corrientes… ¿logras percibir el viento?» (Daniele Finzi Pasca, Ícaro, 1988).

Bajo presión, de Carl Honoré.
«Un libro pensado para rescatar a los niños de las tensiones propias del S. XXI”.

«Blobs grow in beloved gardens» es el título de este cuadro de Friedensreich Hundertwasser. Susana no eligió ningún libro en particular del autor y sugirió esta imagen.

– De Ediciones Taschen vale la pena todo sobre la obra de Friedensreich Hundertwasser: pintura, arquitectura, etc.

– Las ilustraciones de Kveta Pacovskâ.

– La poesía de Humberto Megget. Coincido con Sebastián Santana.

En el desván, de Hiawyn Oram y Satoshi Kitamura (ilustración) Editorial Fondo de Cultura Económica.

Susana Olaondo, nacida en Montevideo, Uruguay, tal como la presenta la wikipedia: es escritora, dibujante, escultora, fotógrafa, jardinera y además conduce un taller de expresión plástica para niños. Su primer libro fue La Tía Merelde (1990), al que siguieron más de una veintena títulos. Ha obtenido varios premios nacionales como escritora (premios del Ministerio de Educación y Cultura) y en 2010 el Premio Bartolomé Hidalgo dentro del género libro-álbum, con su libro Por un color. Cabe destacar que algunos de sus títulos —Felipe, Olegario, Una Pindo— han sido estrenados en teatro. Más información en su página web.

Los «RGR» de Virginia Brown

De un tiempo a esta parte he descubierto que Virginia Brown tiene el don de la concisión. En su correspondencia no anda con vueltas y siempre va directo al grano. Debe ser por sus múltiples actividades. Hoy recomienda sus libros y en una frase nomás explica por qué los recomienda y te deja con ganas de leer los que te faltan.

Dice Virginia:

Me quedé pensando, y de lo que leí este año:
La Sra. Dalloway, de Virginia Woolf.
No se le debería haber permitido escribir tan bien.

«Los tres cerditos», de David Wiesner.

Los tres cerditos, de David Wiesner.
Esta vuelta de tuerca de los cuentos clásicos, salta de la página y se queda girando feliz como un trompo.

La mejor familia del mundo, de Susana López y Ulises Wensell.
Para tener sobre la mesa, leer en familia y emocionarse.

Cuentos de la periferia, de Shaun Tan.
Uno de esos libros que uno los lee y se pregunta ¿cómo pude vivir sin haber leído esto?

Virginia Brown nació en Montevideo en 1969. Es escritora de literatura infantil, bibliotecaria y promotora de la lectura. Tiene varios libros publicados para niños entre los que se destacan Hay una hormiga en el baño (Editorial SM Barco de Vapor, 2009),  Así reinaba el rey reinante (Alfaguara, 2010, Premio Bartolomé Hidalgo 2011) y el más reciente Cuando el temible tigre (Ediciones de la Banda Oriental). Más información en la web de IBBY-Uruguay.