La Pilarín Bayés, el roscón de Reyes y la literatura infantil por fuera de los libros

Durante mi infancia me enseñaron que es de mala educación pronunciar el pronombre delante del nombre propio. Decir “el Juan” o “la María”, sin más trámite, estaba mal. En el correr del año pasado, durante mis cursos de catalán, debí desaprender eso y aprender que el uso correcto de esta lengua exige poner el pronombre delante del nombre. Hay una excepción: cuando la persona nombrada tiene un reconocimiento público y es lejana de quien habla, el pronombre no es necesario. ¿Suena un poco elitista, verdad? No importa, porque hoy quiero hablarles de “la” Pilarín. Y no es que me sea cercana (al menos no en lo estrictamente personal y presencial). Es que es un personaje público sin par en el mundo de la ilustración de por aquí, y acaba de darme un gusto muy especial para mi paladar.

Pilar Bayés i de Luna, Pilarín. Ilustradora, dibujante y caricaturista catalana.

Pilar Bayés i de Luna, Pilarín. Ilustradora, dibujante y caricaturista catalana.

Pilar Bayés i de Luna firma sus trabajos con el nombre artístico de Pilarín. La conocí, primero, a través de algunos libros suyos, los que fui encontrando por aquí y por allá. Tiene una larga y amplia trayectoria de más de 50 años como ilustradora, lo que le ha dado un gran reconocimiento público y la ha dotado de una autoridad peculiar en el mundo de la ilustración infantil catalana. Su presencia en librerías, bibliotecas y galerías de arte o salones de exposición es destacada. Luego, como Pilarín es una vecina de Vic, me la he podido cruzar por la calle de esta pequeña ciudad en más de una ocasión: camina rápido, a paso firme, suele llevar sombreros (barrets) muy vistosos, que le cubren el plateado de sus cabellos, y portar un vestuario colorido, con lo cual se mezcla con distinción entre la gente del pueblo. Su imagen –de mujer moderna, apurada, veloz, graciosa: inconfundible para quienes la han visto alguna vez–, parece provenir de una de sus propias ilustraciones.

Ilustración de Pilarín sobre el tradicional Mercado Medieval de Vic.

Ilustración de Pilarín sobre el tradicional Mercado Medieval de Vic.

Soy de la idea de que los ilustradores, cuando dominan su arte e ilustran personajes con gracia y estilo muy personal, siempre se están autorretratando (en otra oportunidad me extenderé sobre esta tesis). Y sí, la Pilarín parece ser un retrato de los personajes de la Pilarín Bayés (o algo así). En todo caso, a la artista, al personaje, no le falta un toque de humor caricaturesco, muy a tono con esa gracia de cachetes colorados propia de los dibujos que hace.

La obra de Pilarín Bayés tiene un marcado carácter popular. No solo por sus publicaciones para la escuela (ha sido con frecuencia la encargada de poner imágenes a libros de lectura escolares), sino también como ilustradora de libros que cuentan o explican tradiciones y festividades populares catalanas o regionales (tiene incluso una Pequeña Historia Ilustrada de Catalunya). Eso, con el paso de los años, lo marcado de su estilo, y el toque exótico de su personaje bohemio, la ha convertido en una mujer muy “mediática” y de gran popularidad: la vi más de una vez en la televisión, ya como participante de programas de entretenimiento (como “El gran dictat“), ya como anunciante de una marca de aceites, por poner dos ejemplos.

Este año, alguien muy ocurrente, le encargó a la Pilarín Bayés la confección del embalaje de los roscones de Reyes de la cadena de panaderías de Vic (a las panaderías, aquí, se les dice “forn de pa”, y hay una empresa que unifica a varias: PaVic S.A.). Para este emprendimiento ilustró una caja grande, donde se coloca el roscón expedido en las panaderías, que va acompañada de una corona de cartón y de una postal donde se explica en qué consiste la tradición festiva y culinaria del roscón.

La caja del Roscón de Reyes (Tortell de Reis) diseñada e ilustrada por la Pilarín.

La caja del Roscón de Reyes (Tortell de Reis) diseñada e ilustrada por la Pilarín.

El roscón de Reyes (“tortell de Reis”, en catalán) tiene una forma anillada, redonda, y se hace con una masa ligera de pan de leche, de gusto ligeramente dulce, que va rellena de mazapán. Lleva una cobertura acaramelada, adornada con frutas confitadas (naranja, cerezas, cáscara de sandía) y frutas secas (piñones y avellanas). Y la tradición indica que en su interior, en la masa, se esconderá una figurilla de un rey y un haba. Es un postre para el almuerzo del día de Reyes.

La corona de cartón, ilustrada por Pilarín, sobre el Roscón de Reyes. Al costado, la postal que acompañaba la caja.

La corona de cartón, ilustrada por Pilarín, sobre el Roscón de Reyes. Al costado, la postal que acompañaba la caja.

Cuando se reparten las porciones del roscón entre los comensales, a alguien le tocará la figurilla del Rey (y será celebrado) y a alguien le tocará el haba (y deberá pagar el roscón del año siguiente). Como se ve, se trata de una comida que, además de ser una delicia de la repostería, encierra una tradición y un juego azaroso.

La leyenda de los Reyes Magos de Oriente, más allá de la religión en que se inserta, es un relato que se ha secularizado y que la infancia celebra año a año con alegría e ilusión. A la celebración, obviamente, le corresponderán formas culturales propias de las distintas regiones. Rodear esa celebración, en un territorio determinado, con una ilustración típica de la literatura infantil del lugar, es todo un acierto. Y supongo que para una ilustradora tan fuertemente inserta en su ciudad, en su comarca y en las tradiciones locales, la realización de estas ilustraciones habrán representado una forma muy placentera de traspasar desde la fantasía del relato tradicional a la realidad de la fiesta y del ritual, y viceversa: un ir desde la fantasía y la ilusión festiva a la realidad de un relato que se materializa en el hogar y en la mesa. La literatura y la ilustración salen del libro y, en torno a la fiesta infantil por antonomasia, el Día de Reyes, se conjugan (se cuecen o se enroscan) en la comida celebrante. Intuyo que Pilarín Bayés disfrutó mucho de este trabajo, y que es eso lo que se nota al repasar en la caja y en la corona sus típicas ilustraciones corales, llenas de personajes que se entreveran sin perder identidad, plenas de humor y de celebración, adornando con mucho colorido la festividad del día.

Mi porción... y el haba.

Restos de mi porción… y el haba.

Como este año me tocó el haba en la porción, el año próximo tendré que pagar el roscón. Solo quisiera que su presentación, su embalaje, su factura y su degustación sean tan buenas como este año. Ya veremos, y ya saborearemos.

4 thoughts on “La Pilarín Bayés, el roscón de Reyes y la literatura infantil por fuera de los libros

  1. Hola Germán, soy ilustradora y escritora de cuentos, uruguaya también. Hace años que vivo en España. Tu página tiene encanto y profundidad; me gustan tus artículos. Espero que escribas tu tesis sobre los ilustradores y sus autorretratos, tiene acierto.
    ¡Un abrazo!
    AnA

Comenta aquí

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s