Nulla dies sine linea

«Cada día debo escribir al menos una línea contra mí mismo», sostenía Kafka, y la tenía clarísima. Yo a veces pienso que, además, y para mantener un sano equilibrio, cada día hay que borrar al menos una línea a favor de uno.

La ilustración pertenece al libro "Kafka", de Robert Crumb y David Zane Mairowitz.

La ilustración pertenece al libro “Kafka”, de Robert Crumb y David Zane Mairowitz.

Por sus frutas la conocerás

Ya estamos en 2013. Un año más, un año nuevo, un almanaque completo por delante. A la hora de la siesta, se me ocurrió estrenarlo con la lectura, hecha por enésima vez, de uno de los libros de poesía más bellos que se publicó en Uruguay: Identidad de ciertas frutas, de Amanda Berenguer. Uno de los libros de poesía que a mí más me gusta.

En el libro "Constelación del Navío. Poesía 1950 - 2002", de Amanda Berenguer (H Editores, Uruguay, 2002).

Reproducción facsimilar de la portada original publicada en el libro “Constelación del Navío. Poesía 1950 – 2002”, de Amanda Berenguer (H Editores, Uruguay, 2002).

Ya escribí sobre Amanda Berenguer en este sitio, en un triste momento. También escribí, en esa oportunidad, sobre este libro. Así que no me repetiré hoy, ¿para qué?

Pero quería traer esta lectura a este blog, porque veo que en 2013 se cumplen 30 años de la publicación de Identidad de ciertas frutas. Entonces, cifra redonda, año que empieza, poesías por atrás y por delante, pienso que una sandía, hecha poema, una sandía de Amanda, es una buena forma de inaugurar el año en Garabatos y ringorrangos.

XI

(la sandía)

Yo buscaba sin saber bien
qué era repartir aquella extensa fruta.
qué era Repartir la sandía -me dije-
y sacrificamos en tajadas
y sacrificamos su fresca encarnadura.

Quedó abierta sobre la mesa mostrando el corazón.
¿De la tarde? ¿De la casa? ¿Del silencio?

Repartir la sandía -me dije-
es repartir una siesta de verano
es repartir una estación con vidrieras rojas
es repartir una estación y desierta
es repartir una cueva verde habitada por la sed.