Catorce instrucciones y un soneto para acercar la poesía a los niños

El día miércoles 15 de agosto, en el marco del 17o. Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura, en Resistencia, Chaco, Argentina, participé de una mesa que llevaba por título la pregunta ¿Leer más poesía en la escuela? El texto que transcribo a continuación fue mi ponencia para esa instancia.

Se trata de catorce instrucciones y de un soneto. Estas instrucciones y este soneto no tienen ningún afán propedéutico. Tampoco pretenden ser una guía infalible para acercar la poesía a los niños. Son, básicamente, cosas que me digo a mí mismo, cuestiones con las que pretendo enriquecer mi vínculo con la poesía y con la infancia.

Cada instrucción lleva un pequeño título, que seguramente les resultará tan arbitrario como el contenido. Ya se darán cuenta, ya darán cuenta de ello.

Foro Chaco 2012

Primera mesa del 17o. Foro Chaco. De izquierda a derecha: André Letria (Portugal), Julio Leite (Tierra del Fuego, Argentina),  Maia Bradford (moderadora de la Fundación Mempo Giardinelli), este servidor y Graciela Perriconi (La Plata, Argentina).

PRIMERA: CONSTRUISTE LA INFANCIA CON LIBRETO

La infancia es una construcción histórica. Se la piensa, se la ordena, se la disciplina en función de las tradiciones sociales del pasado que se quieren reproducir y también en vistas de la futura integración social de los niños y las niñas. Sería importante que la poesía para niños se escribiera y se leyera a contracorriente de los criterios más rígidos de esa construcción; y sería importante que se la escribiera y se la leyera con la idea de que los niños tienen un presente por vivir.

SEGUNDA: SIN PREGUNTAS SIN DUDAS SIN APUESTAS

La poesía que se escribe para los niños lleva implícita una idea sobre qué es la infancia. Al escribir o al escoger un poema para leer con un niño, piensa que es una persona sensible e inteligente. Si así no fuera, la poesía para niños no tendría sentido. Pero lo tiene.

(Adenda: La poesía ñoña concibe a los niños como si fueran tontos y está escrita como si eso fuera cierto.)

TERCERA: NO PENSASTE QUE EL NIÑO ES MUY INQUIETO

Si le preguntas a los niños si les gusta la poesía, en su inmensa mayoría, casi seguro, te dirán que no. Si aceptas que a los niños no hay que darles a leer aquello que no les gusta, entonces casi que puedes despreocuparte de la poesía. Si no aceptas nada de lo anterior y vas a leer poesía con los niños, es preferible, primero, que la poesía que escojas para ellos te guste a ti (y esto sin necesidad de que te embelese). Luego, piensa que, al leerla, irás a contracorriente de los gustos previamente impuestos. Y eso sí: nunca olvides que a los niños les gusta saltar las olas que los empujan a la orilla de los lugares comunes o que amenazan con hundirlos.

CUARTA: Y LA NIÑA HACE COSAS MUY MOLESTAS

No hay dos niños iguales, pero mucha de la poca poesía para niños que circula en la actualidad se parece demasiado entre sí. Si vas a leer poesía con los niños, intenta tener a mano un surtido variado. El cuidado de la diversidad vale tanto para los animales y para las plantas como para la poesía y para los niños.

QUINTA: REPETISTE LOS VERSOS SIN RESPETO

Es necesario contar con una buena selección y dos o tres buenas antologías, lo más completas posibles, de las nanas y cancioncillas de la poesía en castellano de todos los tiempos. Pero no más de dos o tres. El poco espacio de edición de poesía para niños se debería llenar con poesía actual, poesía contemporánea, poesía que conozca esa tradición, pero que la renueve y no sólo intente reproducirla como si el tiempo y los cambios en el lenguaje no la hubieran rozado.

(Adenda: Hay que recordar que todo lector lee en el presente: también los niños.)

SEXTA: Y CAÍSTE EN FIGURAS PREDISPUESTAS

Al leer o al escribir un poema para niños, no te confíes de los recursos fáciles como “pirulín, pirulán” o “pica, pica, pelotita”. Por más que ayuden a construir rimas, o a generar cadencias y repeticiones retóricamente correctas, suenan como un abuso de confianza respecto del niño que se acerca a leerlas. Los poemas que utilizan recursos como esos tienen que estar muy bien logrados si no quieren que los lectores desconfíen a la primera chorrada.

SÉPTIMA: TRAICIONASTE EL LENGUAJE SIN OBJETO

Quizás sea cierto que la traducción de poesía encierra una traición hacia el poema traducido. Pero que no se traduzca al castellano (casi) nada de la poesía para niños que existe en otros idiomas es una traición mucho mayor aún hacia los niños de habla castellana. En el mundo hay diversos lenguajes y muy variada poesía para niños: sería bueno que se traduzca de una manera adecuada para los castellanoparlantes.

(Adenda: Lo mismo vale en la dirección que debería conducir la poesía en castellano a otros idiomas).

OCTAVA: Y TU VOZ SE PERDIÓ EN VOCES FUNESTAS

Todo poema encierra una voz propia. Intenta que los poemas que le des a leer a los niños no sean mudos ni tampoco muy chillones. Y que tu voz sea clara al leerlos: tú voz; no una impostada. Los niños no tienen porqué confundir la voz del poema con tus impostaciones.

(Adenda: Esto último, seguro que también vale para la lectura de prosa.)

NOVENA: PERO PUEDES MIRAR CON NUEVOS OJOS

Una de las cuestiones más importantes en un poema es qué mirada arroja sobre el asunto que aborda y cómo lo hace. Si luego de leer cierras los ojos y escuchas la voz del poema, podrás acceder a esa mirada con mayor claridad. Si accedes a esa mirada, si te agrada, y si decides leer ese poema a algún niño, entonces intenta mirarlo a los ojos mientras pausas la lectura: verán en tu mirada parte de la luz de la mirada que iluminó el poema.

DÉCIMA: Y SI CANTAS SI BAILAS SI TE APURAS

El ritmo es clave en cualquier poema. Puede ser un ritmo físico (el del baile para agitar los pies y los brazos o el del movimiento de la cuna para dormir a un bebe) o un ritmo intelectual (el de la melodía que dan las palabras bien hilvanadas en sus sonidos y silencios). Quien quiera dormir a un niño diciéndole un poema deberá trabar muy bien esos ritmos con su cuerpo, los compases de su voz al decir, un tono encantador (tal como lo concebía Lorca para sus nanas). Quien quiera mantener a un niño atento, alerta y despabilado, al decirle un poema deberá hacer exactamente lo mismo. Hay buena poesía para la ensoñación así como hay buena poesía para el sobresalto: lo que varía son los ritmos, los tonos y las intenciones. Considera eso cuando leas poesía con el niño.

DECIMOPRIMERA: SI DEJAS LO INFINITO SIN CERROJOS

No hay porqué reprocharle nada a una persona que crea que lo más importante es enseñar a los niños matemáticas. En cambio, hay que ofrecerle poemas para niños que le demuestren hasta qué punto un buen par de estrofas pueden abrir la cabeza para cálculos infinitesimales y otras álgebras indeterminadas.

DECIMOSEGUNDA: SI TE QUITAS AL FIN LAS ARMADURAS

Un libro de poesía que esté bien ilustrado gana mucho en cuanto libro y seguro que agudizará el gusto del niño por la lectura. Pero no esperes que las ilustraciones logren lo que no logran los poemas. Ni el escritor ni el lector pueden dejar toda la poesía en manos del ilustrador: los poemas deben aportar lo suyo. Recuerda que la parte más importante de un poema no se oye con los ojos.

(Adenda: La repetición en la ilustración, punto por punto, de lo que está escrito en el poema no agrega nada; es más, puede restar expresividad. En fin, que la parte más importante de la ilustración de un poema no se ve con los oídos).

DECIMOTERCERA: SI CADA DÍA LIMPIAS LOS DESPOJOS

Uno de los filósofos más importantes del siglo veinte llegó a cumplir los 102 años con plena lucidez. En una entrevista que le hicieron, recomendaba memorizar un poema cada día para mantener la mente en forma. No instruiré a nadie para que al leer poesía motive a los niños para que la memoricen, aunque ello no estaría del todo mal. No le exigiré a nadie que aborde un poema cada día, solo o con un niño, aunque tampoco estaría mal la sugerencia. Y tampoco obligaría a nadie a que viviera 102 años, pero qué bien estaría llegar a esa edad con la lucidez de la buena poesía.

DECIMOCUARTA: NUEVOS BRÍOS TENDRÁN TUS CRIATURAS

Mantente en tus trece en lo que refiere a cómo cultivas la poesía con lo niños, pero no olvides que entre la necedad y la necesidad pueden caber los mejores poemas del mundo, y alguno de esos poemas podrían ayudar al niño a no ser necio cuando siente y cuando piensa. Los niños necesitan una cantidad de calorías diarias para crecer: hay poemas que se las podrían aportar.

SONETO

construiste la infancia con libreto
sin preguntas sin dudas sin apuestas
no pensaste que el niño es muy inquieto
y la niña hace cosas muy molestas

repetiste los versos sin respeto
y caíste en figuras predispuestas
traicionaste el lenguaje sin objeto
y tu voz se perdió en voces funestas

pero puedes mirar con nuevos ojos
y si cantas si bailas si te apuras
si dejas lo infinito sin cerrojos

si te quitas al fin las armaduras
si cada día limpias los despojos:
nuevos bríos tendrán tus criaturas

23 thoughts on “Catorce instrucciones y un soneto para acercar la poesía a los niños

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    • Gracias, Magdalena. En narrativa quizás habría que hacer otras instrucciones, y quizás no es tanto el esfuerzo que hay que hacer para acercarla a los niños (y a los mediadores): se la lee más. Saludos.

  7. Me gustó muchisimo, gracias!! me recomendarias algo puntual para leer con ellos, los niños que me acompañan todos los dias en mi trabajo??? besos

  8. Pingback: Para sacarle jugo: colección de poesía de Mágicas Naranjas Ediciones | Garabatos y Ringorrangos

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