Dioramas y diademas

Días atrás comentaba que hay dos palabras que se me confunden cuando quiero decirlas o escribirlas: diorama y diadema. La confusión puede venir del parecido fonético o gráfico de las dos palabras. En ese caso, sería un lapsus linguae o un lapsus calami: dos tipos de actos fallidos.

Pero la confusión también podría venir de que unos dioramas muy particulares se me han subido a la cabeza en estos últimos días. En este caso el lapsus sería mental: ¿un diorama subido a la cabeza bien que podría hacer las veces de diadema?

Los dioramas a los que me refiero son obras de una artista plástica, una artista textil, una ilustradora:  me estoy refiriendo aquí a una línea de trabajo de Cara Carmina, artista mexicana radicada en Montreal, Canadá.

Los dioramas de Cara Carmina

Dioramas de Cara Carmina: imagen extraída de su blog con su autorización.

La cuestión es que en los últimos días he pensado mucho en esto de los dioramas. No llegué a ninguna conclusión, pero sí logré formularme un par de inquietudes, y logré escribir algunos textos a propósito de esos dioramas: digamos que en mi cabeza, los dioramas, como diademas, fueron fuente de inspiración y no un mero adorno desubicado.

Se supone que un diorama tiene por objeto colaborar en la explicación de algo: sería como el soporte de una instrucción, pero realizado en tres dimensiones. Nada más lejos, esa vocación didáctica, de aquello que es como un axioma de la postmodernidad para la literatura para niños: «no al didactismo», «la literatura para niños debe alejarse de sus orígenes didácticos y volverse puro entretenimiento», y así sigue.

De ser cierto esto último, no podría haber ningún punto de contacto entre dioramas y literatura para niños: asunto descartado.

No obstante, así lo vengo pensando, el juego que propone Cara Carmina con los  personajes —la niña y los gatos— de sus dioramas, además de tener en sí mismos un alto contenido literario (proponen lecturas que entiendo pueden ser muy atractivas para niños) me sugirieron la posibilidad de escribir unos textos que, al presentarse como unas instrucciones respecto de lo escenificado (en verso y con rima) podrían acompañar, en sintonía, el juego propuesto por ella: trasponer la función didáctica del diorama en algo muy lúdico.

Tendríamos así que, a fuerza de inversiones y traslaciones semánticas, lo didáctico termina convirtiéndose en juego. Si eso fuera válido (y valioso), quizás también lo inverso pueda serlo: convertir el juego en algo didáctico. Ambas alternativas nos habilitan a pensar que en materia de literatura para niños y jóvenes no conviene atarse a ningún dogma (incluso cuando la postmodernidad siga vigente).

He aquí uno de los ejercicios de vinculación/interacción/enredo entre un diorama de Cara Carmina y un texto que escribí para acompañarlo:

Diorama de Cara Carmina para un Lavadero de Gatos

para lavar a un gato

no use lavarropas
use agua tibia
viértala gota a gota
use poco jabón
es preferible el de sebo
de tiburón
y luego del lavado
cuélguelo a secar
con solo dos palillos
y a otro cantar.

Veremos si esta línea de trabajo conjunto con Cara Carmina prospera. Si así no fuera, esto terminará siendo un acto fallido, y quedará flotando en el aire la pregunta: ¿quién le pone la diadema al gato?

7 thoughts on “Dioramas y diademas

  1. y por este lado la señorita cara carmina se emociona de contar con tan talentoso poeta para hacer de sus dioramas poemas, o poemas con las diademas?… y aplausos para el Sr. Poeta y la srita de los gatos!!!! :D
    (Gracias Germán!) :D

  2. Qué lindo esto de los dioramas y qué se yo, pero me dieron ganas de escribir.
    Te dejo acá lo que me salió (espero no desmerecer tu blog) :

    Ayer llegaron mis gatos
    vinieron de por allá
    pura mancha en su pelaje
    y un horrible olor a puaj.
    Con barbijo, gorro y guantes,
    con paciencia y con jabón,
    poca agua y mucha espuma
    y al final el ventarrón.
    Así quedaron los cuatro
    banderines del ronrón
    con sus pelos bien brillantes
    y exquisito olor a sol.

  3. Mmmm… esto va sumando manos… a la obra.
    creo que los diaremas me fascinaron no por su implìcita contradicciòn (lo que ya es para un especialista algo sabroso), sino por esta magnìfica ejecuciòn. Necesitàs editorial?
    Vale Sorìn

  4. Perdòn, no puedo evitar mi oficio. A la imagen maravillosa de los gatos colgados al sol (MI AMOR QUE LINDOS SON!), le falta espuma a la palangana. Y el jabòn en castellano? Si se le agrega espuma al jabòn ya se entiende sin necesidad de palabras. Finalmente… un breve charco. Alguien debe verse mojado (los gatos o la palangana). Perdòn Cara Carmina, por estas sugerencias. Realmente los ojos de tus personajes dejan ver su alma. Eso habla de tu talento.
    Y esto que digo es solo un refuercito de la situaciòn.

  5. Pingback: Día Internacional del Libro Infantil | Garabatos y Ringorrangos

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