El colibrí caído: ¿novela?

El miércoles pasado apareció en la puerta de casa, bajo un laurel frondoso, un pequeño colibrí. Había caído en el piso, y si se salvó del ataque de los gatos fue por pura casualidad.

Al día de hoy, aún no sé si es hembra o macho: creo que es hembra, por algunas características de su plumaje. No sé si es pichón (tiene todo el plumaje, lo que indica cierto crecimiento) o un pájaro ya maduro (es un poco más pequeño que los colibríes que andan en la vuelta del jardín). No sé si está sano o tiene algún problema en las alas: por lo pronto, su aleteo es débil y desprolijo, y apenas se puede movilizar.

El colibrí caído

Al principio, antes de incorporar la jeringuilla para alimentarlo, le daba de comer con el dedo.

He consultado a través de las redes sociales sobre cómo criarlo, alimentarlo, abrigarlo, prestarle asistencia para que pueda volar e irse por ahí. Me han dado consejos de los más variados. Algunos los intenté poner en práctica. Otros los descarté.

De momento, solo lo alimento (con una mezcla de agua y azúcar) e intento que vuele: lo empujo a ello, pero no hay caso.

La gente en general se entusiasmó con esta experiencia que, lo reconozco, no es frecuente. Como además de las consultas he ido posteando a diario cómo evoluciona el pájaro, se generó una cierta expectativa. Los contactos de mis redes sociales van siguiendo el caso, como si se tratara de una novela por entregas. Y este es el punto: alguien me escribió en un comentario: «es para una novela».

Ello motiva la reflexión de ahora: a mi real saber y entender, contar una historia que atraiga la atención del público exige mantener una suerte de suspenso en torno a un conflicto determinado y a un héroe que lo sostenga. En este caso, el conflicto central está dado por la supervivencia del animal: ¿va a sobrevivir o morirá? Cuando vuelvo de mi trabajo o cuando me despierto por la mañana no dejo de mirar adentro de la caja donde lo acondicioné para saber si sigue con vida o si murió. Otra subtrama es sostenida por la pregunta de si va a poder volar o está condenado a ser un torpe caminante, como el albatros de Baudelaire, ave ridícula en su andadura sobre la cubierta de un barco.

El colibrí al lado de su caja, su casa.

Así puesta la historia, el héroe es el colibrí. Mi papel se reduce a ser un ayudante. No obstante, muchos de los seguidores se empecinan en hacer de mí el héroe, y se preguntan: ¿lo va a adoptar como mascota o no?; ¿va a lograr su objetivo de cuidar al animal y lograr que vuele o lo abandonará a la primera de cambio?

No tengo madera de héroe. Al menos no en estos menesteres. Y además, coincido con la apreciación de una amiga, que días atrás me decía que «con todas las cosas que hay para hacer, mire que andar uno preocupado por la suerte de un pajarito». Ella subrayaba lo inútil de la tarea. Y en esa inutilidad, un sinsentido. Tiene razón: el mundo parece resquebrajarse a diario, cada vez son más los problemas sociales y cada vez son más graves.

Sí, tiene razón: hay una cantidad de cosas para hacer de una utilidad mucho mayor que cuidar a un colibrí, que quizás este condenado a morir en breve. En lo personal, incluso, tengo varios trabajos que atender. Trabajos que no pueden esperar por la sanación de un ala de colibrí o el aprendizaje de las artes de vuelo de este picaflor verde, que así es como se lo identifica en nuestro país: Chlorostilbon lucidus (es el nombre científico); la wikipedia lo identifica como Chlorostilbon aureoventris; los brasileros lo llaman de una manera muy llamativa: besourinho-de-bico-vermelho.

Sí, es cierto: hay muchísimas cosas más importantes para hacer que cuidar a un colibrí. Podría enumerar una lista larguísima, pero no ahora, porque tengo que ir a darle su cuota de agua con azúcar al bicho este. No ahora, porque tengo que continuar con esta fábula.

Permiso.

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15 thoughts on “El colibrí caído: ¿novela?

  1. Es que todo lo importante que hay hacer no sería necesario si la esencia del ser humano hubiera sido sensible a estas situaciones. Y si nos referimos a los roles y a la novela: el colibrí podría ser solo el Mcguffin de esta historia. Sr. Germán no se corra del rol que desde ese lugar es el que se identifica el lector…”que haría yo si.”… Por acá nosotros salvamos un pichón de paloma que agarraron mis perros y le lastimaron el ala. Por suerte con final feliz. Pero para el colibrí creo, que no tienen más que días de vida. Igual esperamos la novela…

  2. ¿Qué es lo esencial y qué lo banal? Esa es una pregunta demasiado profunda como para contestarla con palabras. ¿Qué hay de esencial en escribir una novela, sin ir más lejos? Desde ciertos puntos de vista me parece similar a cuidar del colibrí. Y sin embargo nada hay más banal que las actividades remuneradas con las que los hombres se ganan la vida.

    ¿O no?

  3. Si no podemos hacer cosas sin motivo, sin interés personal, nada tenemos para dar.
    No podemos apreciar la vida pensando en de qué modo nos beneficia.
    Tal vez no tendrías que aprovechar este hecho para un cuento, basta sólo con lo que estás haciendo.
    Ese es el único amor que existe, el desinteresado, Uno no ama a un hijo si espera algún beneficio de él
    Los seres humanos no somos superiores, apenas compartimos el planeta con ellos, evolucionamos un poco antes y realmente dejamos mucho que desear en eso de “cuidar” el planeta.
    Gracias por tu gesto, soy veterinaria y tengo un grupete de colibríes amigos a los que alimento, si come, es probable que se haya dado contra algo al volar, mirale las patas para ver si no hay nódulos, no lo fuerces a volar, dale tiempo.
    Gracias otra vez

    • Hola, Marta: te envié por correo una consulta técnica. Aquí, solo decirte que los escritores intentan aprovechar todo para escribir sus historias, cuídate de ellos. Pero sí, coincido en que hay cosas que las hacemos porque pensamos que hacerlas está bien, nos dignifica, nos humaniza y cosas así. Creo que Paco más arriba daba en la clave: hay cosas que solo las hacemos porque nos pagan, nos gusten más o menos; otras las hacemos por motivos que mezclan gustos y necesidades: como cuidar un colibrí, o escribir.
      Saludos y gracias por tu comentario.

  4. Pingback: Suerte de colibrí | Garabatos y Ringorrangos

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