Ecos de «El devorador de paisajes»

Se me pasó en su momento referir la reseña que escribe Pedro Peña sobre «El devorador de paisajes» en ese magnífico blog que es Club de catadores.

Y ahora repasaba la nota que escribe Jahey en su blog de Lecturas, donde debate algunos aspectos de la reseña de Peña y da sus propias impresiones sobre el libro.

El devorador de paisajes (cuentos) - Estuario Editora, Montevideo, Uruguay, 2011.

De esta última nota, lo que más me gustó, fue que señalara que el último cuento del libro, que es el que le da título al conjunto, tiene un tratamiento narrativo que lo ubica en lo que sería la literatura para niños y jóvenes.

No discrepo en eso con el comentarista. De hecho, cuando comencé a escribir ese cuento, estaba convencido de que era un cuento para niños. Luego, cuando lo terminé de escribir, dudé. No leo el comentario de Jahey como despectivo (ni siquiera sé si esa fue la intención del comentarista: más bien tiendo a pensar que lo leyó con atención y captó ese perfil del cuento).  Por el contrario, tomo su comentario como un elogio.

Soy de los que piensan que la literatura para niños es aquella que está lo suficientemente bien escrita como para que un niño la pueda leer. En esa dirección, la nota de Jahey me viene muy bien para reafirmarme en lo que es mi actual trabajo de escritura: escribir lo que tengo necesidad de contar (o cantar) y que luego sean los lectores (y antes los editores) quienes digan si es válido para chicos o grandes.

En estos días estoy leyendo los Cuentos selectos de Mark Twain: desafío a los lectores de este blog a que me digan que los cuentos que integran esa selección de Twain no son para niños, o que no son para grandes. (Y esto lo escribo sin la pretensión de compararme con este maestro: lejos de mí esa soberbia.)

Dicho lo anterior, agradezco los ecos de «El devorador de paisajes»: bienvenidas esas lectura atentas.

4 thoughts on “Ecos de «El devorador de paisajes»

  1. Germán, muchas gracias , me gustaron mucho los cuentos, el primero ya lo había leído..bueno son un poco con vos..duros. Un abrazo

  2. Para nada despectivo. Creo que hay una diferencia muy importante entre el humor y la literatura infantil (que tampoco conozco demasiado) y quería señalarlo. Hay textos de Arreola o de Jarry, por ejemplo, escritos en clave de humor, que son imposibles para un niño.

    Noté a lo largo del libro varios gestos -si cabe decirlo así- de una literatura diferente, que asocié luego a la literatura para niños y jóvenes (como indica la solapa del libro en la nota biobibliográfica). Podría haber mencionado también la fluidez de los textos y las ilustraciones, por ejemplo. En cuanto a lo que decís sobre la literatura para niños, comparto, porque aunque no suelo frecuentarla estuve leyendo Aventura de Tercelius, de Horacio Cavallo, y pensé mucho en la dificultad de escribir textos así.

    Saludos.

    • Jahey: coincido contigo en la apreciación sobre el humor y la LIJ. Todo un tema. Hay libros de LIJ que son escritos pensando en que es obligación ser “gracioso” para llegar a los más pequeños: un error. Pero si creo que hay humor en algunos cuentos de “El devorador”, aunque no sea un humor “para niños”. En fin. Lo que decía más arriba: uno escribe y luego… Saludos, y gracias por pasar por aquí y dejar tu comentario.

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