La 4a. edición del Foro de Ediciones Contemporáneas en México y una oportunidad casual para el recuerdo de Julio Castro

Por estos días, en México, en el Museo de Arte Carrillo Gil, se viene desarrollando la Cuarta Edición del Foro de Ediciones Contemporáneas. La consigna de esta edición es llamativa. Dice: «El libro ha muerto, larga vida al libro». A la muestra de diversos proyectos editoriales se suma una discusión sobre la situación actual de la edición y sobre el carácter artístico de la misma. El desarrollo de este foro en un museo es todo un símbolo.


En relación con esta edición del Foro de Ediciones Contemporáneas, días atrás me contactó Beatriz Alejandra Paz Jiménez para sumarme a un proyecto de ©acto editorial. Ella me pedía un texto para incorporar en la manufactura de un libro artesanal muy peculiar: su idea era incorporar textos de diversos autores de distintos países en un contenedor de muestrarios médicos. Así, con 100 textos, confeccionaría una suerte de «muestrario de microrrelatos».

El objeto-libro, tal como finalmente quedó montado, se está exponiendo en el museo. Mi texto ha ido en el «lugar 33» del muestrario. En lugar de «lugar»: ¿debería decir página?, ¿sección?, ¿capítulo? Ustedes decidan.

El libro de ©acto editorial

El libro de ©acto editorial.

Mi envío fue motivado por una circunstancia especial. El 1 de diciembre nos enteramos de que los restos hallados en un cementerio clandestino dentro de un batallón del ejército corresponden al maestro Julio Castro, desaparecido en 1977, durante la dictadura militar que asoló nuestro país entre 1973 y 1985. También nos enteramos que a Julio Castro, que por entonces tenía 68 años, lo ejecutaron con un tiro en la cabeza, luego de torturarlo brutalmente. Con esta acción aberrante, los militares quisieron presionar a la Embajada de México en el Uruguay para frenar la colaboración que esta tenía con la resistencia. Colaboración que permitía la salida de información y el refugio para militantes políticos que se irían a exiliar en el país norteño. La Embajada de México, en particular su agregado cultural, Cuauhtémoc Arroyo Parra, colaboraba con la resistencia y Julio Castro era una pieza clave en esas operaciones de solidaridad: por eso se supone que lo ejecutaron.

Estas nuevas informaciones, sumadas a la recuperación de los restos del maestro desaparecido, me causó una conmoción muy fuerte. Que Beatriz me estuviera invitando justo en ese momento para mandar un texto a México, un texto que sería parte de un libro de carácter continental, un libro que presentaría los textos como muestras medicinales, un libro único, confeccionado con carácter de urgencia, un libro que acogiera la urgencia de los microrrelatos: bien, todo ello me condujo a escribir un texto que se adecuara a esas circunstancias y a las que yo vivía por aquí tras la noticia del hallazgo del maestro Julio Castro. Y entonces mandé mi texto, un texto de esos que le permiten a uno sacar afuera algo del dolor, ejercer el exorcismo de un fantasma, calmar en algo una angustia que, pese al esfuerzo literario, seguro que no cesará hasta que no haya verdad y justicia.

Este es el microrrelato que ahora forma parte del libro de ©acto editorial:

CONSTERNACIÓN, titulaba el periódico la noticia del hallazgo de los restos del viejo maestro desaparecido por la dictadura más de treinta años atrás.

—Papá: ¿qué quiere decir consternación?— preguntó el niño.

—Consternación es cuando entendés lo que te duele y te duele lo que no entendés.

El niño quedó en silencio. Un silencio inquieto y abatido. No dijo nada, porque creyó que había entendido lo que le respondió su padre.

Me gusta pensar que incluso en un soporte tan circunstancial como es este libro pueda sobrevivir un fragmento mínimo de la memoria de un hombre digno. Ojalá que así sea.

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3 thoughts on “La 4a. edición del Foro de Ediciones Contemporáneas en México y una oportunidad casual para el recuerdo de Julio Castro

    • Germán, al leer esta entrada a tu blog, me siento conmovida, me estremece lo que un poco de tinta y mucho sentido de solidaridad pueden lograr. Aprecio el tiempo que tomaste para escribir al respecto, la generosidad al contarnos la anécdota, pero sobre todo, que enviaras a mi editorial un homenaje al maestro, y de ese modo, a las víctimas de la injusticia y de la historia, que poco a poco, se va desenterrando. Abrazo enorme, y mi cariño. Beatriz

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