¡A volar! Los libros de La Mochila

La salida de un nuevo libro siempre es una alegría. Pero si los nuevos libros son tres y si además salen en una nueva colección, la alegría se multiplica. Este es el caso con la novedad de Ediciones de la Banda Oriental, que a las muchas actividades desarrolladas este año para celebrar su 50 aniversario agrega ahora el despegue de «¡A volar! Los libros de La Mochila».

¡A volar! Los libros de La Mochila

Lanzamiento de la colección ¡A volar! Los libros de La Mochila

Con esta colección, Banda Oriental retoma la edición de libros para niños y jóvenes. Lo hace a través de cinco libros ilustrados a todo color y en gran formato (23 x 30). En una fuerte apuesta a la diversidad de miradas y de propuestas, literarias y visuales.

La colección, dirigida por Malí Guzmán, inicia con tres obras:

Y anuncia la próxima aparición de dos clásicos de la literatura infantil uruguaya:

La actividad de lanzamiento de la colección será el jueves 17 de noviembre, a las 18hs., en el 6to. piso de la Cooperativa Bancaria en la esquina de Sarandí y Zabala (Ciudad Vieja, Montevideo).

La octava cerradura

«La octava cerradura»

Para mí es una alegría publicar La octava cerradura en Ediciones de la Banda Oriental, una editorial muy peculiar en nuestro medio, con una larga tradición y un fuerte arraigo en las bibliotecas de los uruguayos. Una editorial que me acompaña como lector desde mi infancia y que seguramente ha acompañado la infancia de muchos lectores de nuestro país, tal como apuesta a seguir haciéndolo con esta iniciativa.

Lo dicho: ¡A volar!, pues. Allí nos vemos.

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12 thoughts on “¡A volar! Los libros de La Mochila

  1. ¡Qué bueno! Qué variedad… Al menos las tapas son bien distintas. Y me gusta la idea de integrar “clásicos” y nuevos autores. Tres excelentes nuevos autores. ¡Felicitaciones!
    Igual, dejo una duda para ir “haciendo boca” (aunque en este momento no estoy para integrarme en largas reflexiones o debates): ¿Por qué en el anuncio se especifica el tuyo es “libro álbum”? ¿Los otros dos no lo son?
    Y podríamos seguir, ya que estamos… ¿Dónde está el límite entre un libro ilustrado que no es álbum y uno que sí lo es?
    ¡Espero poder ir esta vez a la presentación! (Este año no he ido a presentaciones, ni a premiaciones, ni a festejos literarios fuera de la Ciudad de la Costa, excepto en “casos de fuerza mayor”; o sea, cuando el libro era mío. Me he perdido casi todo el agite librero del resto del país. Parezco una “escritora de clausura”).

    • Magdalena, me gusta cuando te vuelves inquisitiva. Fíjate que yo también me quedé pensando en eso. Quizás lo mejor sea preguntarle a la editora de la colección: seguro que Malí pensó en esto.
      De mi parte, pienso que la respuesta viene por el lado del entramado en la producción de los libros. Te cuento por qué de acuerdo con la experiencia de realización de este libro considero que no está mal presentarlo como un libro-álbum.
      Con Fernando presentamos el libro ya hecho: sólo hubo que hacer algunos ajustes para adaptarlo al formato de la colección.
      Desde el principio, de mi parte, hubo una fuerte interacción con él a la hora de hacer el libro. Allá por marzo de 2010, Fernando me manda un correo que contenía un guión de 14 líneas descriptivas y 14 ilustraciones (hechas con tinta, lejía, lapicero y collage). Había ahí una narración hecha exclusivamente con imágenes, pues el guión era muy general (aunque ya contenía la historia). Me involucraba a mí, porque en la historia, el personaje (que no estaba definido más que como un hombre que busca una llave) encontraba los componentes de un poema que yo había publicado en mi blog y que a Fernando le gustó como motivo para hacer la historia. Cuando me manda las imágenes me pongo a trabajar en el texto siguiendo su idea. Como el poema estaba incluido en las ilustraciones, trabajo el texto en prosa poética. Cuando le mando el texto, él tiene que agregar una imagen y modificar un poco las otras 14 (muy poco, casi nada). Luego seguimos corrigiendo distintos aspectos del texto y del diseño del libro: tipografía, bajada del texto en caja, formatos, portada. Cosas pequeñas. Ajustes.
      El resultado, en definitiva, es un derivado de una fuerte interacción entre imagen y texto, donde los significados se solapan, se interdictan y así. Si esto es lo que define un libro álbum, bueno, a «La octava cerradura» le va bien el mote.
      No sé si logré responder algunas partes de tu interrogante. Lo seguimos charlando después de que veas el libro.
      Abrazo, y ojalá te vea el 17, si es que te dejan salir del claustro de Coast City ;-)

      • En tu caso está clarísimo, Germán. No hay duda de que “La octava cerradura” es libro álbum. La duda es: ¿no lo son los otros dos? ¿Para decidir cuál es y cuál no es hay que preguntarle al escritor y el ilustrador cómo fue el proceso de creación y edición de la obra, o eso debería poder establecerse a partir del libro mismo?
        Y otras dudas más, ya que estamos: ¿Son álbumes todos los libros que desde 2009 a la fecha el jurado del Premio Bartolomé Hidalgo ha premiado o nominado como “álbum ilustrado”? “Detallecitos” para seguir pensando y conversando…

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