Ilustradores, escritores, ¿autores?: un intercambio

Por esas cosas buenas que tienen las redes sociales, en el día de ayer, en un contexto de intercambio no convencional, y sin preparación previa ni revisión posterior, se dio un diálogo virtual entre María Wernicke (ilustradora argentina) y Magdalena Helguera (escritora uruguaya) a propósito de la relación entre ilustradores, escritores y el carácter de autores que pueden llegar a tener ambos, puestos como artistas frente a sus realizaciones. El tema no está agotado, y es claro que requerirá de nuevos intercambios como este. Pero no quería dejar pasar la oportunidad de publicarlo en este medio como un aporte a la discusión, tan necesaria y tan enriquecedora cuando se da sin cortapisas y con altura.

A continuación, el diálogo entre estas dos amigas del blog, a quienes agradezco que me hayan permitido reproducirlo aquí:

María Wernicke: El tema está en que ilustrador y escritor SON AUTORES. No sólo en el caso del libro álbum el ilustrador es autor, lo es siempre que lee un texto y plasma SU visión de él, en forma única, como no lo podría hacer otro más que él mismo (o ella misma). En fin… cosas que se instalaron hace mucho (lo de llamar autor sólo al escritor) y que hay que reinstalar.

Magdalena Helguera: María, el ilustrador a veces es autor y otras veces es intérprete. Igual que el escritor que escribe SU versión (única e inimitable) de una obra de Andersen, de Shakespeare, de los Hermanos Grimm… O que un/a bailarín o músico que interpreta SU versión (única e inimitable) de Gisselle, de La Cumparsita o el Danubio Azul. Los intérpretes son artistas, son creadores, pueden hacer cosas maravillosas, buenas u horribles, y merecen todo el reconocimiento por su trabajo.

Haiku, de Iris Rivera y María Wernicke (reseñado en este blog).

María Wernicke: Magdalena, entiendo lo que decís, aunque no acuerdo. En los libros infantiles, los ilustradores crean personajes, historias paralelas, hacen aportes únicos a la lectura del texto. Entiendo que unas veces más y otras menos, pero creo que es indiscutible la autoría: el uso del color y la forma son sellos de autor, no sólo la interpretación del texto forma parte del hacer de un ilustrador, la estética es de SU autoría. Si no, con ese criterio, un caricaturista, por estar representando un rostro que ya existe, no sería autor, y lo es… los hay de todas clases, como los hay de ilustradores. Sin entrar en juicio de valores: son autores.

Magdalena Helguera: También el estilo literario de un escritor es su sello, y no por eso —por ejemplo—, Graciela Montes se considera “autora” de “La Ilíada” por haber escrito una versión (para niños) de esta obra; el autor sigue siendo Homero (o los autores, si es que Homero en realidad fueron varias personas, como algunos dicen). Es distinto el caso del caricaturista, o el pintor de paisajes, que parten de la realidad, o de la naturaleza, no de la obra previa de otro artista.

María Wernicke: Graciela Montes es autora de esa versión única…

Magdalena Helguera: Sin duda el concepto de “autoría” hace años que está en proceso de revisión, y es sano y necesario reflexionar, conversar y discutir sobre ello. Pero me parece riesgoso que el criterio deba ser diferente para los ilustradores que para otros artistas, entre otras cosas porque me acuerdo de la Compañía Disney, que hoy en día lucra con libros titulados “Pinocho”, “La sirenita”, Blancanieves”, etc., etc., que en el espacio de autor dicen “Walt Disney”, como si Collodi, Andersen o los Hermanos Grimm no hubieran existido nunca.

María Wernicke: No entiendo el riesgo del que hablás. ¿Un ilustrador no puede ser artista, además? Por supuesto no acuerdo, en ningún caso, que el autor original de una obra no sea nombrado, ya sea una versión, libre, o una adaptación, o lo que sea. Pero la realidad es que las versiones o adaptaciones no dejan de ser novedosas en algún punto. Entiendo que el derecho de la obra original pertenece al autor como en el caso de Andersen, pero la autoría de “La sirenita” de Disney, me guste o no, no se puede negar. Calculo que si yo hiciese mi versión de “La sirenita”, sería diferente. Por ejemplo, Innocenti, en “El último refugio”, se apropia de muchos clásicos, pero su obra es única y original…. sus personajes dibujados lo son tanto como los de Disney. La diferencia está en que Innocenti reconoce esa autoría nombrando a los autores de esas obras y por lo que decís (nunca me fijé), Disney no.

Con Tigo de la mano, de Magdalena Helguera (reseñado en este blog).

Magdalena Helguera: Claro que los ilustradores son artistas, y por su labor como tales merecen un justo reconocimiento y una justa remuneración. Pero “artista” y “autor” son cosas diferentes. Hay cientos de artistas que han interpretado (muchos magistralmente y en versiones muy originales) “La Cumparsita” o “Cambalache”, y los autores de estas obras siguen siendo Matos Rodríguez y Discépolo… Una cosa no quita la otra. Lejos está de mi intención desmerecer el trabajo de los ilustradores, que siempre he valorado y defendido en cuanta oportunidad se me presenta, pero creo que el camino para lograr la valoración que merecen no pasa por equiparar las situaciones en que el ilustrador produce una obra nueva desde el comienzo, con aquellas en que hace una interpretación o versión de una obra preexistente.

María Wernicke: “Oda a una estrella”, ilustrada por Elena Odriozola, es una obra única. Nadie negaría la autoría de Neruda, pero tampoco la de Elena. Lo que me pregunto: ¿cuál es la línea que divide la autoría de la interpretación? La obra de Elena Odriozola es auténtica y única, e incluso autónoma si uno quisiera separar el texto de la imagen: la imagen funciona de todas formas, el texto podría no estar y sería otro libro. Como lo sería el poema de Neruda sin esas imágenes.

Magdalena Helguera: Ciertamente, la línea es muy sutil en algunos casos. Solo en algunos. Y en otros es inexistente. Pero no en todos. Por eso creo que el camino no es generalizar afirmando que “todo ilustrador es un autor”, sino que hay que aguzar la mirada para captar la diferencia. Hay ilustraciones que crean, otras que recrean, otras que interpretan, otras que acompañan… Y otras, lamentablemente, que pueden llegar a estropear una obra literaria.

María Wernicke: Claro que sí. Puede ser… y también puede ocurrir lo contrario. Que una obra llamada literaria no lo sea y que su valor exista gracias al creador de la imagen. ¡Las hay! Tanto como en el ejemplo que ponés. Y también es real que a veces las ilustraciones sólo acompañan… pero (no puedo con mi genio) insisto en la autoría de ese acompañamiento. Porque, si no, daría lo mismo que ilustre cualquiera, y no es así.

Me parece buenísima esta conversación, Magdalena. Aunque en parte pensemos diferente, tomo todo lo dicho para seguir pensando y conversando, con vos cuando gustes y también con otros colegas. Creo que estás al tanto del proyecto de ley de autores en el que estamos trabajando los ilustradores argentinos… y realmente me parece interesante seguir pensando en este tema, ya que parte de ese proyecto incluye definiciones que no son tan simples como parecen. Y no sólo por la ley, sino por la relación editor-escritor-ilustrador, algo que necesitamos revisar entre todos, fundamentalmente en el mundo dela LIJ. Tampoco me gusta generalizar, pero realmente creo en que la forma, la estética, el manejo del espacio, tienen sello de autor. Porque de no ser así, las leyes de propiedad intelectual entrarían en juicio de valor. La ley protege a los autores más allá de si lo que hacen es bueno o no… Da para mucho, muchísimo. Por un rato me despido. Te saludo, encantada con este intercambio. Un abrazo.

Magdalena Helguera: ¡También me encantó dialogar contigo, y ojalá que alguna vez podamos continuar “en vivo”! Seguro que da para mucho más. Sobre todo si hay leyes en juego de por medio. Creo que es fundamental tratar de llegar al fondo de las cosas, y para eso hay que pensar y conversar mucho. ¡Un beso y hasta la próxima!

NOTA DE EDICIÓN: Los hipervínculos intercalados en la conversación corren por cuenta del blog. No estaban en el intercambio entre estas dos “autoras”.

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38 thoughts on “Ilustradores, escritores, ¿autores?: un intercambio

  1. Interesante y para reflexionar. Creo que cuando un artista interviene una obra, como ilustrando un texto, se produce una transmutación y siempre se crea algo nuevo.
    Continuamente estamos procesando e interviniendo en todo y no por eso dejamos de ser “autores” de esas intervenciones, claro que tampoco dejaremos nuestro sello a cada paso que damos, puede haber una línea muy fina o por el contrario un campo muy amplio y difuso entre autor e intérprete. Cuando existe un proceso creativo que nos identifica como tales, entonces ya somos autores, no solo intérpretes. Un intérprete o actor, no transforma, interpreta según las instrucciones, el ilustrador puede seguir instrucciones o no, pero nunca tiene instrucciones exactas como en la dramaturgia, por ejemplo, donde el autor deja pautas claras para la interpretación de la obra, igualmente, siempre que hay una adaptación hay un proceso creativo de por medio, por ese motivo tienen peso el director y el adaptador en una obra de teatro o una película, donde el libro forma parte de la base y todos los “autores” tienen un peso parecido.
    Los ilustradores aportan mucho a un libro infantil, y quizá algunos mucho más que el propio texto, esa es la verdad, el éxito de algunos libros para niños depende de las ilustraciones, porque el lector o espectador es un niño al que, en la mayoría de los casos, le interesan mucho más las imágenes que las palabras y quedan en su retina los dibujos que lo transportan al mundo creado por el texto. La cuestión sería que el autor del texto elija un buen ilustrador con quien esté dispuesto a compartir el crédito de autoría de su obra original. Esa es mi opinión.
    Gracias Germán, por compartir post tan intersantes, siempre .

  2. Maravillosa charla entre María (a quien quiero y admiro) y Magdalena, en este tema tan importante y profundo como es el concepto de autor para los ilustradores. ¡Gracias por llevarnos a la reflexión!
    Y muy bueno también el comentario hecho por Salma. Me quedo con esta frase, con la que coincido plenamente: “Cuando existe un proceso creativo que nos identifica como tales, entonces ya somos autores, no solo intérpretes.”
    ¡Muchas gracias, Germán, por este post! (seguiré recorriendo otros). Ale.

    • Hola, Alejandra. Gracias a ti por pasar y dejar tu comentario. Y bienvenida al blog. Un tema complejo sobre el que hay que seguir discutiendo. Aquí agencié dos «especialistas» en la materia, pero todos debemos acercarnos a ese debate. Saludos.

  3. muy interesante el diálogo, hay que seguirlo en una mesa de debate, que espero se de pronto.
    un aspecto básico es que toda vez que hay creación, hay autoría (incluso en la actuación y la danza), porque lo que el creador hace lo realiza desde un punto de vista personal que es siempre único, ya que es único el individuo que lleva a cabo la obra.

    luego está el asunto de cómo se llama a la cosa, y ahí si bien podrían caber sutilezas a la hora de encontrar la palabra que a cada uno más le siente mejor o considere que etimológicamente representa mejor la actividad en cuestión, lo cierto es que la palabra “autor” es la que corresponde, porque detrás de todo este asunto hay aspectos legales muy claros a tener en cuenta: no es lo mismo el servicio que puede brindar una imprenta para viabilizar un libro que el servicio que brinda un ilustrador a la hora de participar de un libro en particular.

    quizás sea bueno organizar una discusión sobre la base del tema “libro publicado” como el fin de un proceso creativo de 3 partes autorales: escritura, ilustración y edición (no por nada las editoriales siempre ponen la c inscripta en el redondelito en la página de legales). se me ocurre que puede ser un punto de partida bastante claro desde el cual reflexionar. pero bueno, seguiremos con el tema, por lo pronto gracias a las dos panelistas y a germán por armar la entrada con links incluidos.

    • La idea es hacer la mesa de debate en la próxima Feria del Libro Infantil de Montevideo. Veremos si sale. Esto fue como un pre-calentamiento. Desde ya te digo, Sebastián, que si sale esa mesa no te salvas… Pues fíjate, además, que este diálogo entre María y Magdalena, surgió nada menos que de las consideraciones de ella a partir de la carta que se presentó a la Cámara del Libro por las estatuillas del BH. Ya decía Sergio que esa movida iba a traer repercusiones. Abrazo.

  4. Una charla enriquecedora. Muchas editoriales reconocen al ilustrador como creador, sobre todo norteamericanas y europeas. Y también varias editoriales argentinas. Basta mirar en la página de legales, en los copyrights. Me refiero sobre todo a los libros de imágenes, los hoy llamados libros-álbum, donde se entrecruzan dos relatos, el escrito y el gráfico. Hay textos que nacieron a partir de imágenes, y las más de las veces, dibujos que nacieron a partir de historias. Pero que las hicieron propias, las reinventaron…

    • Hola, Nora: Tal cual. El tema, así lo voy viendo, es cómo lograr el reconocimiento autoral (cuando corresponde y en la forma que corresponde) y cómo lograrlo sin que ello perjudique a los autores: vale decir, sin que el reconocimiento del trabajo del ilustrador vaya en detrimento del trabajo del escritor. Si encontramos fórmulas y propuestas en esta dirección, estoy seguro de que escritores e ilustradores dejarán de lado cualquier prejuicio y trabajarán juntos para el reconocimiento y la valoración adecuada del trabajo de ambos. Creo que la cuestión más pedestre pasa por ahí. Claro que para resolverla bien hay que reflexionar y dialogar con la altura que lo hacen aquí María y Magdalena. Altura, respeto y reconocimiento mutuo. Saludos.

      • Y algo en lo que siempre pienso. El intercambio entre escritores e ilustradores es riquísimo, entre otras cosas para crear proyectos conjuntos. Pero el reconocimiento autoral, me parece a mí, es un tema para que los editores contemplen y resuelvan. Yo creo que no debería surgir de la discusión escritor-ilustrador… Que los editores no deberían dejarlo librado a lo que acordemos entre los creadores de un libro…

      • La cuestión, Nora, es que ahí es donde surgen las dificultades mayores para el ilustrador. Los escritores, de algún modo, ya tienen pre-establecida una fórmula contractual (ahora se está revisando con el tema de los libros digitales). Los ilustradores no tienen esa norma. Y entonces su trabajo no queda, a veces, reconocido (al menos en el plano de las regalías a percibir). Es un problema. Y el debate está, en parte, en ese punto. Que nos juntemos e intercambiemos me parece importante, porque pienso que en muchos casos el trabajo conjunto de ilustrador y escritor generan una obra nueva, que es más que la suma de texto e imagen. Saludos.

  5. Muchos de nosotros (los ilustradores) nos hemos enfrentado alguna vez a este dilema respecto a nuestra propia obra. Ya que el invlucramiento personal es diferente en los diferentes libros y con los diferentes escritores con los que hemos trabajado. Hay trabajos que no están a la altura de lso textos, hay los que embellecen textos intrascendentes, están los que son feos por donde se los mire o se los lea y los que se amalgaman en una nueva obra mas linda e interesante. Pero como dice María Wernicke, las leyes no diferencian obras de buena o mala calidad y no deben hacerlo. Lo que si creo, es que en la medida en que se reconozca el potencial y la importancia que tiene cada una de las partes componentes de una obra de estas características, tal vez podamos contribuir para que todos seamos mas atentos y responsables en nuestro trabajo. Que todos tengamos mas herramientas para “aguzar la mirada” y para diferenciar o elegir lo bueno, tanto respecto a textos como ilustraciones. Lo importante no es definir que parte de una obra es mas o menos autoral, sino lograr que todos seamos autores, mejores y mas comprometidos.

    • Comparto 100% tu posición. Creo que es la perspectiva que buscan las dos interlocutoras de este diálogo. Y creo que es lo que tenemos que intentar juntos escritores e ilustradores. Un gusto, Alfredo, recibirte por aquí. Abrazo.

  6. Hemos tenido encuentros tan difíciles con escritores por el tema autoral, y hemos tenido también reconocimientos autorales luego de charlas fructíferas con editores. El intercambio sobre estos temas me parece importante entre los hacedores de un libro, pero sigo pensando que el costado contractual es un tema para tratar con los editores sobre todo. Porque el escritor que ha firmado siempre determinados contratos, sentirá que en estas nuevas ocasiones pierde derechos. Por supuesto entenderá que un libro es muy diferente a partir de quien lo ilustre, pero será muy difícil en muchos casos que acepte compartir la autoría. Porque el argumento ha sido que la comparte si el proyecto nace de ambos, escritor e ilustrador. Y no es siempre así… SImplemente hay un autor del texto y otro de las ilustraciones, nazca como nazca un libro… Saludos y felicitaciones por esta página de intercambios!!!

    • Página de intercambios que creció en esta entrada con tus aportes: claros, concisos, contundentes en lo que hace a una experiencia personal, y que te dejan pensando.
      Gracias, Nora, y un gusto haberte recibido por aquí. Seguimos en contacto. Saludos.

    • Pau, ha sido un gusto para mí haber puesto este debate al alcance de mucha gente y ser conciente, un día después, de que he aprendido muchísimo en estos dos días del intercambio que se disparó. Un debate que no está cerrado para nada, por cierto. Seguiremos, pues. Saludos.

  7. Impecable María!
    Una buena manera de zanjar esta discusión entre los hacedores de un libro infantil, es tratar de venderlo sin ilustraciones y veamos si tiene la misma recepción en el mercado y si reporta las mismas ganancias.
    Coincidimos completamente con Nora, que no es un tema que deba resolverse entre las partes autorales (ilustrador/escritor) sino que corresponde a las editoriales reeducarse y desembolsar de sus ganancias, los derechos y regalías para cada parte. Suena injusto y poco probable de aceptación que el autor escritor deba renunciar a una parte de su paga para compartirla con el autor ilustrador.
    En lo que no estamos de acuerdo de ninguna manera es que el reconocimiento de los derechos autorales hacia los ilustradores dependa de un modo parcial y despótico de la calidad del trabajo. No se evalúa la calidad de un texto para decidir si se le pagan o no derechos a su autor. La ley no pasa por la calidad literaria, entonces no vemos por qué en el caso de los ilustradores Magdalena así lo sugiere. Suena más a escalafones y jerarquías, que no deberían existir entre los creadores de un producto que justamente existe, es, el trabajo de un equipo de personas.
    Saludos y gracias Germán por el espacio en el blog y la posibilidad de esta lectura.

    Carolina, Flor y Mariana Lancman
    -Lancman Ink-

    • Gracias a ustedes por pasar por aquí y dejar su comentario. Tema polémico, sin dudas. Creo que conversando y acordando se pueden buscar soluciones que nos satisfagan a todos. Ya veremos. Saludos.

      • Hay tantas formas de buscar lo justo para todos y consensuar… Pero esto es sobre todo, desde mi perspectiva, un punto a conversar con editores. Por supuesto que un libro con y sin ilustraciones es otro. De ahí que las regalías sobre un libro solo de texto sean diferentes para el escritor que un libro con el relato dibujado. Se dan tantas variantes… a veces los editores van más allá del 10% estipulado en regalías (a compartir o no). Me tocó el caso donde subieron al 12%. No siempre el escritor e ilustrador comparten el mismo porcentaje. Esto depende de cada libro. Hay libros muy, muy ilustrados donde el ilustrador llega a percibir más. Hay otros donde el escritor. Y otros, compartiendo lo mismo en cuanto a porcentajes sobre derechos de autor. Y otros aún, donde el pago, tanto para uno como para el otro, es un pago único, sin regalías. Por lo que fui viviendo al respecto en estos años. Mil y una variantes. Lo importante sobre todo es el reconocimiento autoral de la obra, sea escrita o gráfica. Un abrazo a todos en medio de este debate tan rico!

  8. Interesantísimo el debate, donde juegan figuras de peso y prestigio enormes, en esta casa virtual de (el también prestigioso) Germán Machado. Creo que asistimos al fenómeno de que la figura del autor, en el terreno del libro álbum y aun más allá, está en interdicción cada vez más. Ligada a la noción de autoridad sobre un texto —lógicamente o no—, se explaya sobre cuestiones contractuales y de copyright (y por lo tanto, de dinero); en consecuencia, las editoriales han debido abrirse a la discusión de las regalías de la imagen de autor, es decir, el ilustrador. Más allá de estos lugares comunes —o no tanto— que me pareció conveniente traer a cuento, luego de leer el diálogo y los comentarios, me pregunto qué sucede (está sucediendo) con estas categorías en la era del libro digital, donde el texto verbal a veces hace de “adorno” de las imágenes en movimiento (o que pueden manipularse mediante movimientos de la tableta, el celular o lo que sea). Quiero decir que me aparto de los considerandos estéticos y/o artísticos para centrar el debate en cuestiones de mercado, por así llamarlo (que creo que está interviniendo en el debate también, ¿no?).

    • Creo que la respuesta podría ser sencilla, la autoría depende de los contenidos realizados por autores. En una película por ejemplo, hay un autor de la historia, en ocasiones otro del guión, otro de los personajes, otro de la música. En el cine los roles autorales en general son, guión, música y dirección. En cuanto a los contratos, hay ejemplos de todo tipo. Los escritores de libros también en ocasiones pueden hacer cesión de derechos generales y no por venta. Lo que sucede es que al estar amparados por la ley, esto les permite, en cierta medida, elegir.
      En el caso de los ilustradores, lo habitual es un pago fijo bastante austero a cambio de una cesión total y permanente de derechos. A lo largo de los últimos 10 o 15 años hemos recibido todo tipo de excusas, por ejemplo, que no se puede pagar mucho porque los libros se venden poco. ¿Que pasa cuando se venden? Parece que es un quilombo administrativo establecer un derecho de autor para un ilustrador y han llegado a decirnos en la cara que no está bueno establecer antecedentes de acuerdos especiales. Insisto en que es un tema de autoría de diferentes contenidos que dialogan en mayor o menor medida dependiendo de la calidad y compromiso del trabajo de cada uno. No está nada bueno convertir esto en una batalla de escritores contra ilustradores, porque no se trata de sacarles un 3 o 4% del 10% mínimo que establece la ley, sino de un justo reconocimiento. Las discusiones económicas deben darse entre los autores y la editorial, porque ellos son quienes llevan adelante la parte comercial de este asunto. E insisto con algo que creo que ya dije: en la medida en que reconozcamos el potencial de cada una de las partes que forman una obra, tal vez podamos aprender a ser mas exigentes, a mejorar lo que hacemos, a hacer mejores libros, que al final, creo, es lo que todos queremos.

      • Los libros digitales, mientras no agreguen animación, no se diferenciarían de los libros en papel. Si agregan animación allí la cosa es más complicada. No necesariamente el texto será un “adorno”: si el texto fue el motivo (idea, historia) que disparó la creación del libro-digital-animado, el escritor sigue en el mismo punto que en el de un libro ilustrado (una digresión: a Browne le gusta llamarlos “libros con dibujos” pues cree que así resalta más aún el papel artístico que juega el ilustrador en la creación del libro -tomar nota-). Todo lo demás pasa a ser casi como en la producción de un filme, más el agregado de la cuestión informática (que no es menor). Yo creo que el libro electrónico no afectará la cuestión de la autoría. Si debería afectar la cuestión de las normas que estipulan derechos. El tema da para mucho más. Gracias por tu aporte, Gustavo, y por pasar por aquí. Abrazo.

  9. Llegué a este post por el blog de Marcela Calderón y me encantó el nivel de la reflexión! Coincido con los comentarios anteriores. Cada vez que me acerco a un libro infantil como consumidora, me es imposible comprarlo sin leerlo y sin mirarlo. Pero hay sellos de autor que funcionan como una especie de “garantía” de la calidad del trabajo y lo es tanto el autor del texto como el autor de las ilustraciones. Con algunos autores ( de texto o de ilustraciones) me acerco al libro con una buena espectativa y en general se cumple. El aporte que le hacen al libro los ilustradores es innegable, ya sea que participen en la idea original o la completen en una etapa posterior .El producto-libro que se obtiene a partir de ambos aportes es único y diferente al del texto solo.
    Saludos y gracias por este espacio para pensar juntos!

  10. No terminé de leer aún todos los comentarios que no dudo tienen gran riqueza, vuelvo más tarde a completar la lectura. Pero mientras te agradezco que postearas esta conversación. Soy seguidora y admiradora del trabajo de María desde hace varios años y de su posición acerca de la autoría como ilustradora y me parece que es un debate necesario. Me gusta cuando los debates se cruzan y se articulan. Y hoy parece ser época de debates más mezclados que nunca. Los escritores, los ilustradores, los derechos de propiedad intelectual, las nuevas licencias, las nuevas formas de lectura, los lectores, los derechos de los lectores, los editores, los nuevos proyectos editoriales, las tecnologías, los alcances, las puertas y las posibilidades que abren esas nuevas tecnologías, las legislaciones y sus formas de frenar (casi siempre) y/o acompañar (casi nunca) esos avances. Me prendo para cualquier debate que tome cualquiera de todos estos temas y si están cruzados, aún mejor. jajaja
    Un abrazo argentino!

    • Hola, Bárbara: seguimos cruzando y articulando ideas, conversaciones, proyectos. Adelante. Gracias por pasarte por aquí y dejar tu comentario. Y me alegro que el posteo haya sido de utilidad. Saludos.

  11. Pingback: 200 | Garabatos y Ringorrangos

  12. b ueno no entiendo mucho esta pagina pero tengo 17 años quiero ser escritora nadien me hace caso cuando les digo mi sueño es hacer un libro que puedo hacer nose a donde acudir como empezar )-: y se muy bien que lo que quiero es escrivir

    • Milka, yo humildemente te diría que si te gusta escribir que escribas. Me suena extraño esto de soñar con SER escritor, supongo que al que le gusta escribir, escribe. Y en eso está el cumplir un sueño, en hacer algo que te gusta y da placer. Quizá, con el tiempo, alguna historia que inventes se transforme en libro… Dependerá de talento, de suerte, de tantas variables. Pero nadie puede impedirte que inventes tus textos, tus cuentos y que vueles con las palabras. Sean o no libros futuros. Eso quizá no sea tan importante hoy…

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