El día más feliz del señor Pi

Cuando niño, solían contarme la historia del hombre más feliz del mundo. Era sencilla. Un rey que, supuestamente, lo tenía todo, de pronto se sentía infeliz y se enfermaba. Consultó con un sabio, quien le dijo que para curarse necesitaba ponerse la camisa del hombre más feliz de la tierra. El rey salió en busca del hombre más feliz y cuando lo encontró, descubrió que éste no tenía camisa. Moraleja: la felicidad es independiente de lo que uno posea, la felicidad es independiente de la riqueza, la felicidad no tiene relación con la clase social ni con el poder.

Cuando adolescente, leí el libro de Erich Fromm: Tener o ser. Ahí comencé a darme cuenta de que los vínculos entre riqueza material y pobreza espiritual (o viceversa) y las relaciones entre felicidad, posesión y poder no son tan simples como en la historia anterior, teñida toda ella de cierta ingenuidad. No obstante, Fromm es claro en cuanto a las patologías que en nuestra sociedad se generan por causa del afán de posesión, esa orientación de la personalidad hacia el tener en desmedro de las orientaciones al ser.

¿Puede la literatura infantil hacer algo para favorecer la orientación hacia el ser, corrigiendo las patologías derivadas de las orientaciones al tener? Pienso que, en principio, al menos, la literatura infantil puede cuestionar el asunto y facilitar la reflexión crítica sobre el mundo en que vivimos: un modo de vida afecto en exceso al consumo y a la apropiación privada de todo tipo de objeto convertido en mercancía.

Eso es lo que propone el álbum El día más feliz del señor Pi.

El señor Pi tenía todo: casa, trabajo, novia e incluso un perro.

Sin embargo siempre sentía que algo le hacía falta.

El señor Pi, un buen día, se queda sin nada. Esa experiencia le permitirá descubrir en qué podría radicar la felicidad, si es que esta existiera de verdad. O al menos, le permitirá descubrir el bienestar que significa, por una vez, saber que no le hace falta nada.

Escrito por Álvaro Alejandro, que despliega un humor refinado y sencillo a la vez, un humor que proviene de situaciones absurdas y delirantes; bellamente ilustrado por Aleida Ocegueda (que tiene un blog, La casa de Aleida muy bien surtido de ilustraciones y muy recomendable); cuidadosamente editado por Daniel Goldin (en la Colección Travesía de la editorial Océano): este libro permite retomar, desde el presente, aquella vieja historia del rey y el descamisado. También permite volver a problematizar, al modo de Fromm, las relaciones entre tener y ser en vistas a las orientaciones vitales más importantes que los humanos podemos adoptar en nuestras vidas. Y todo ello, sin simplificar la moraleja, que conste.

El señor Pi, ilustrado por Aleida Ocegueda

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7 thoughts on “El día más feliz del señor Pi

  1. gracias por la reseña, no conocia la historia, ni el libro, ni las ilustraciones … ya estoy tratando de conseguirlo …

  2. Este libro me encantó! Ya lo he leído como cinco veces, y claro que las ilustraciones me hicieron vivir mejor la historia. Muy recomendable, felicidades a la ilustradora.

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