Mercedes Calvo, Fiamma y Anaclara: espejos donde ir a preguntar

Como ya lo habíamos anunciado, el 1 de octubre fue presentado en la XXXIII Feria Internacional del Libro de Montevideo, el libro Los espejos de Anaclara de la poeta uruguaya, Mercedes Calvo.

 

Mercedes Calvo rodeada de escolares en la presentación de Los espejos de Anaclara. En el primer plano, Fiamma, preparándose para leer su comentario del libro

 

En la presentación participaron alumnos de distintas escuelas públicas de Montevideo. Una niña, que se presentó simplemente como Fiamma (y que en la fotografía aparece sentada a la izquierda de Mercedes Calvo), leyó un texto que no puedo menos que transcribir entero, pues me parece una lectura formidable del libro:

Yo me llamo Fiamma, estoy en 5to.año y he leído el libro Los espejos de Anaclara.

A mi me parece que el libro habla de la identidad, porque a la niña no le interesa lo aparente sino lo que es más profundo; ella no se mira en el espejo sino que se busca en él porque quiere llegar más allá de lo que se ve por fuera. Y dice que la madre no sabe que ella anduvo dentro del espejo, o sea que no se queda en la superficie.

Yo creo que habla de la identidad porque hay una preocupación por saber quién es esa cara, esa apariencia. Y ella cree que, por momentos, también puede ser otras cosas, como por ejemplo, puede transformarse en una mariposa en un día lindo de sol, o volar junto con el viento, y quiere saber quién fue antes y qué va a ser después.

Además una parte dice:

Me preguntó quién era

la voz de mi alma.

No supe contestarle.

Quedé callada.

 

Ella no sabe en verdad si es ésa que se ve en el espejo, no sabe si ése es su verdadero rostro y eso le preocupa.

Porque la realidad y la fantasía no son tan opuestas como parecen. Cuando uno es chico por lo menos no lo sabe bien y siempre está preguntando: ¿esto existe de verdad o es imaginario? Y los adultos saben. Bueno, pero en mi opinión no es tan así. Capaz que cuando sea adulta piense diferente. Yo creo que los adultos tendrían que dejar que los niños lo descubran por sí mismos, para nosotros va a ser más divertido y vamos a poder experimentar y a lo mejor descubrimos que es de otra forma.

Yo creo que una niña puede ser niña y también puede ser otra cosa a la vez, porque es como las nubes, que siempre son nubes pero a veces tienen forma de tren o de caballo y nosotros decimos: mirá un tren y es una nube. Pero también es un tren.

Y la poesía puede ser también un espejo, porque también refleja cosas de la persona, pero mientras el espejo refleja lo externo, la poesía refleja sentimientos y emociones, así que es un espejo interior.

El libro también habla del tiempo. A veces nos dicen apurate que se termina el tiempo, por ejemplo cuando estamos en clase de gimnasia, pero el tiempo no se termina, lo que se termina es la actividad. El tiempo no se para, paramos nosotros. Y no se va a ningún lado. No es un auto que se va y desaparece, más bien da vuelta a la manzana y vuelve a pasar y es el mismo siempre.

Y el libro este es un poco como el tiempo porque tampoco se termina, no tiene un final porque dice: “Este espejo se rompe en la orilla del mar y ahí cada uno toma un trozo de espejo y comienza su propia historia”. Cuando yo leí el libro no era Los espejos de Anaclara, eran Los espejos de Fiamma.

Además de presentar el libro, los escolares hicieron una peculiar lectura de algunos poemas. Mercedes comentó una experiencia sobre los “susurradores”, así los presentó, que conoció en el exterior (si mal no recuerdo, en Francia) y la puso en práctica el día de la presentación de su libro. Se trata de una forma de lectura de la poesía que, siendo en público, se convierte en un acto íntimo.

 

Los "susurradores" en acción: una linda experiencia de lectura de poesía

 

Los niños acercaban a tu oreja un tubo de cartón y susurraban poemas que parecían entrarte por el oído y deslizarse hacia el interior de tu cuerpo haciéndote vibrar hasta la médula. En la foto de arriba se puede ver, al fondo, un poco escondidos, el momento en que uno de estos niños me leía el poema con el que se inicia el libro: “Espejito, espejito…”

Un disfrute, la jornada, y mi deseo de que este libro vaya susurrando su poesía por los oídos de niños y grandes en todos los rincones del país: lo merece.

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3 thoughts on “Mercedes Calvo, Fiamma y Anaclara: espejos donde ir a preguntar

  1. ¡Qué maravilla esta niña! Sin duda, no solo ha comprendido la obra de Mercedes, sino que sabe expresarlo muy bien, y va más allá del espejo…

    Gracias por compartir su texto y presentarla, seguro que tiene un corazón profundo y una mente muy amplia.

    un abrazo

  2. Claro que sí, Sandra. Como todos los niños. Fiamma une a ello un vocabulario y una capacidad de expresión excepcionales. Son alumnos de la escuela 373, del Cerro, y estoy feliz de aprender de ellos.

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