El hijo de la pluma

Es el título de la primera novela de Álvaro Ojeda.

El hijo de la pluma. Portada de la novela de Álvaro Ojeda

El hijo de la pluma. Portada de la novela de Álvaro Ojeda

En octubre de 2004, intentando una reseña de este libro, escribí un texto que llevaba por título La falena en la sentina, o sea: una mariposa sobrevuela la cloaca. Lo publicó la Revista Malabia en su número seis. Ahora lo cuelgo aquí, y vuelvo a recomendar esta novela.

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Dumas Oroño (1921 – 2005): un recuerdo personal

Cuando los militares lo destituyeron de la Enseñanza Secundaria, Dumas Oroño abrió un taller para niños. Mi padrino era amigo suyo, y sugirió a mis padres que me enviaran. Allá fui, con hermanos, primos y amigos. Su taller funcionaba en su casa, en el barrio de El Prado.

No aprendí a dibujar ni a pintar con él. Supongo que fue responsabilidad mía, o de mi muy mala motricidad fina. Pero era muy grato, los sábados por la mañana, ir a pintar al óleo, grabar mates, pirograbar el cuero, hacer cerámica. Eran años duros: 1975, 1976, 1977. Dumas me hacía entrar al fin de semana con ganas.

En 1985 intenté retomar. No hubo caso. Las artes plásticas se me negaron. O yo me negué a ellas, a pesar de Dumas. Pero quedó esa amistad. Con el pintor. Con el ser humano.

Dumas Oroño con su boina puesta

Dumas Oroño con su boina puesta

En 2001, cuando lanzó su libro autobiográfico, estuve con él. De la lectura del libro me quedó dando vueltas una frase: Siempre me gustó pintar caballos, decía Dumas. Y sí, en su obra hay muchos caballos. Nos había enseñado una forma de dibujarlos, trazando unas líneas sobre un rectángulo: arriba el lomo, abajo la panza, a la derecha la cabeza, la cola a la izquierda, las patas cayendo hacia abajo. Secretos constructivistas: a menudo me encuentro intentando dibujar esos caballos, los caballos de Dumas.

A partir de esa frase escribí un poema que un amigo en común le hizo llegar. Para mi sorpresa, lo eligió para poner en el catálogo de una exposición que hizo en 2004.

Dumas Oroño en La Colmena - Noviembre de 2004

Dumas Oroño en La Colmena - Noviembre de 2004

El texto del poema, escrito en agosto de 2003, dice:

Caballos

los caballos se le escapan por la noche
son como sueños que corren desbocados
centelleando en las piedras
las coces / pincelando en las telas
en las tablas
trazos trozos / rectangulares en ancas
delgadísimas piernas tangenciales
tres o cuatro rayitas
crines párvulas
pingos percherones o pegazos
cargan carros / a veces
cargan almas
materialísimos signos constructivos
grafías de cuerpos de caballos
se le escapan
se le escapan
por la noche del prado / de mañana
vienen a buscarme siempre
niño / pedacitos del trote desbocado

También en 2004, en la Sala de Dodecá, hicimos una exposición con una serie de su obra: Los mitos. Nos vimos unas cuantas veces entonces. Dumas ya estaba enfermo, pero no perdía su humor, ni su afabilidad. A cambio del poema, me regaló un dibujo. Seguro que salí ganando:

y los caballitos para Germán

y los caballitos para Germán

Y es que con Dumas, uno siempre salía ganando.

Siluetas

La palabra silueta proviene del francés silhouette, y fue tomado del nombre de un ministro de economía de Francia del gobierno de Luis XV, Étienne de Silhouette (1709-1767), quien tenía la afición de recortar en papel retratos de siluetas.

Estudio para silueta

Estudio para silueta

Pero aquí no iba a hablar de ilustración, ni de historia de la economía francesa, ni de las influencias que podía llegar a manejar Madame de Pompadour durante el reinado del Bien Amado.

Lo que quería era recuperar una plaqueta de poemas que con el título Siluetas presenté en el IV Concurso de Poesía convocado por la Facultad de Derecho de la Universidad de la República, en 2005, obteniendo allí el Primer Premio. El jurado de ese concurso estuvo integrado por Silvia Lago, Jorge Arbeleche y Américo Abad.

Estos poemas tuvieron dos instancias de publicación: una en papel, en la Revista Nexo de la Facultad de Derecho (Año 16, No.116, Octubre de 2005); otra en internet, en la Revista Malabia (No. 14, julio de 2005), publicación electrónica de Barcelona (España), Montevideo (Uruguay) y La Plata (Argentina).

Revista Nexo - Año 16 - No. 116 - Octubre de 2005

Revista Nexo - Año 16 - No. 116 - Octubre de 2005

Ahora, si quisieras leerlo puedes acceder desde aquí: Siluetas

Islas en la Red

En 2004 entré en contacto con el poeta canario Daniel Bellón. En estos cinco años, su bitácora, Islas en la Red, ha sido una referencia para mis lecturas de poesía en internet.

Además de la información que maneja sobre poesía, los escritos teóricos de Daniel Bellón, desarrollados post a post, han sido un permanente aliciente para pensar la relación entre poesía y nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. Esos escritos están recopilados en su libro Islas en la red: Anotaciones sobre poesía en el mundo digital al cual se puede acceder por la libre.

En estos años, con Daniel Bellón hemos intercambiado poemas y comentarios. Una experiencia particular fue la que disparó su Proyecto Diez, que pretendía, lejos del modo de los repentistas, ir presentando décimas en un juego de premeditadas improvisaciones (valga el oxímoron para mi inclusión allí).

De ahí surgieron varios textos. Recupero uno en particular que publiqué allí con cierto recato, pero que tuvo muy buena acogida (seguramente por su temática): La décima para el expulsado.

Pienso en Zinedine Zidane,
su contumaz cabezazo,
niega de la gloria abrazos
reservados a rufianes.
Al fútbol lo guisan clanes
de racistas y usureros
que apuestan a los más fieros
en contra de la elegancia:
no ganó Italia ni Francia,
ganaron los más rastreros.

El siguiente video de youtube puede completar la idea.

En otra cuerda, quizás más filosófica, podría mencionar dos décimas que escribí tras alguna lectura del filósofo David Hume, quien sostuvo que “el entendimiento, vuelto sobre sí mismo, se destruye” (algo que la poesía autorreferencial debería tener presente, por prevención):

Ya vuelve sobre sí mismo
el pensamiento enredado,
no entiende que desmadrado
se precipita al abismo.
El camino al empirismo
es una puerta cerrada,
metafísica celada,
impenetrable maleza:
del hombre es naturaleza
pensar y sentir en nada.

* * *

Ninguna ley en su origen
nos ofrece la certeza
que ausente de la cabeza
libera al buen aborigen.
Huirás de los pastiches
que ofrecen para embeleso
los filósofos excelsos,
los fantoches sicofantes.
Huirás de los maleantes
y también de los honestos.

Si bien este proyecto se truncó, en todo este tiempo Daniel Bellón siguió alimentando sus Islas en la Red, un buen embarcadero para todo navegante de internet. Y ahora, además, lanza una nueva iniciativa: La casa transparente. Un poeta a quien no hay que perderle pisada.

Seis confusiones banales

Así se tituló una pequeña serie de poemas que apareció en la Revista Lunas Rojas (Valencia, España), en su Número 8-b, de mayo de 2004.
La revista Lunas Rojas es (aunque se podría decir: fue) una revista literaria que, ditribuida en red y en formato PDF, apareció por vez primera en abril de 2001 para cerrarse en diciembre de 2007. Su sumario completo incluye 30 entregas distribuidas en 15 números.
Transcribo a continuación las confusiones banales con que me sumé por primera vez a ese viaje:

1.
la fiebre en el deliro
no distingue
qué parte es del temblor
cuál de los dientes

2.
mar, marea
la orilla que se mueve
desde el agua a la arena
ida y vuelta
el mar, la brea

3.
enredadera:
la pared es que cuelga
-no las hojas
no las barbas vegetales-
el hormigón, la piedra
y el cemento

4.
la sed, la nube
-no la tierra-
el agua prometida
el muro infame
el hambre y la cosecha

5.
el silencio y el miedo
la angustia y el orgullo
las culpas y las deudas
el regazo y el rezo
los cuarteles
los templos

6.
a la hora de la yerra
adónde empieza el fuego
adónde el hierro
y quién mató primero